El paseo de Recaredo de Toledo se ha transformado estos días en un pequeño rincón de Alicante. Entre curiosidad y sorpresa, los toledanos se detienen, observan y preguntan. Frente a ellos, una gran hoguera de cerca de nueve metros de altura irrumpe en el paisaje habitual de la ciudad, atrayendo miradas y conversaciones improvisadas. No es una escena cotidiana, y quizá por eso despierta tanto interés.