Se puede decir que los tenistas, por lo general, no tenían un lugar de residencia fijo, al recorrerse prácticamente de semana en semana el mundo para disputar los numerosos torneos del calendario a lo largo del año. Pasaban mucho más tiempo fuera de casa que en ella, sobre todo, en caso de ser un jugador exitoso, como lo fue Rafael Nadal, rara vez era eliminado a las primeras de cambio. Aun así, las pocas pausas competitivas o el periodo entre el final de una temporada y el inicio de otra era el momento idóneo para descansar cerca de los suyos. Nadal fue diferente al resto de jugadores del circuito en muchas cuestiones. Su ritual antes del saque, las manías con las botellas o en el pasillo antes de saltar a la pista... También lo fue para decidir dónde establecer su residencia habitual. Manacorí de nacimiento y muy apegado siempre a su tierra, con proyectos como su academia de tenis, Nadal no fue uno de tantos jugadores que fijaron su residencia en un país distinto al de origen para beneficiarse de ventajas fiscales y sacar más partido a sus ingresos o premios. Otros muchos también buscan mejores condiciones de entrenamiento y logística, aunque eso Nadal lo tenía en casa. En la parte final de su carrera con la Rafa Nadal Academy y antes de su fundación en su club de toda la vida junto a su tío Toni. Es evidente que, conociendo las instalaciones en las que se podía ejercitar Rafa para prepararse para los torneos, junto con el clima balear y, también, su refugio siempre que tenía una pausa tenística, para qué iba a establecer su residencia fuera de casa. A finales de 2026 se cumplirán dos años de la retirada de Rafa Nadal, que celebrará su 40º aniversario en el mes de junio. El mejor deportista español de la historia, considerado así por muchos, no pudo dar continuidad a su carrera por numerosos problemas físicos que forzaron su adiós en las finales de la Copa Davis en 2024. Ahora, alejado de las pistas, y prácticamente de la actividad tenística, como ha llegado a reconocer en un podcast ligado a uno de sus proyectos , Nadal da especial importancia a levantarse todos los días con una tarea de responsabilidad que afrontar. Su vida pasa ahora por casa, por Manacor, junto a su mujer y sus dos hijos, el último de ellos nacido en verano de 2025, y en un lugar que garantiza tranquilidad. Rafa Nadal sigue residiendo en Porto Cristo, muy cerca de Manacor. Un refugio familiar con un alto valor sentimental para el extenista y no exento de lujos, como una piscina 'infinity' orientada al mar, además de una finca de 7.000 metros cuadrados. Nadal disfruta de esta mansión en un pueblo que prácticamente se puede considerar familiar, al contar con menos de 10.000 habitantes según los últimos datos del INE. Una localidad costera que, como define el portal 'Mallorca Tourist Guide', «es conocida como el Puerto de Manacor. Son muchos los habitantes de Manacor que tienen su segunda residencia en esta localidad costera y disponen de llaüts, típica embarcación de Mallorca. A bordo de sus llaüts disfrutan de la belleza de la costa y de emocionantes jornadas de pesca». Porto Cristo también es popular por su cercanía a las Cuevas del Drach y Cuevas dels Hams, cuevas con lagos subterráneos donde tienen lugar conciertos de música clásica y espectáculos lumínicos. Sin duda, se trata de uno de los principales atractivos turísticos. Su playa, protegida entre acantilados, es ideal familias y bañistas, con aguas tranquilas y cristalinas, mientras que su casco antiguo es fiel a su tradición y mantiene un aire de pueblo marinero, con calles estrechas.