Así se viene a Sevilla, señores ganaderos. Qué seis pinturas enviaron los Lozano a la Maestranza. Seis toros de armónica sevillanía, con seriedad en su guapeza, como escapados de un lienzo de las Bellas Artes andaluzas. ¡Qué divina presentación! Vaya por delante la enhorabuena a los que la criaron, a los que la eligieron y a los que la aprobaron. ¡Chapó! Lástima que luego la raza no acompañara lo suficiente a tal perfección. Había estrenado Alcurrucén la apertura de la Venta de Antequera, un logro de Lances de Futuro. Cuarenta años después, los toros volvían a exponerse en aquel rincón de Bellavista. De ello se hablaba allá y acá. En la cafetería del AVE, convertida en la tertulia espontánea de...
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