Добавить новость
ru24.net
World News in Spanish
Апрель
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30

Así fue cómo Netanyahu convenció a Trump de que Irán caería en días

0

Benjamin Netanyahu tenía claro su objetivo desde hacía tiempo, solo necesitaba esperar a que llegara a la Casa Blanca un presidente dispuesto a seguirle. Con Donald Trump, según relata The New York Times en un extenso reportaje sobre cómo se fraguó la guerra con Irán, el primer ministro israelí encontró al aliado idóneo, un mandatario obsesionado desde hace años con el desafío iraní, profundamente contrario a la teocracia nacida en 1979 y dispuesto a asumir grandes riesgos si con ello lograba golpear el programa nuclear de Irán y debilitar su régimen.

Por eso, el pasado 11 de febrero, a Netanyahu no le resultó difícil convencer a Trump de que había llegado el momento de ir contra Irán. Se reunieron en un escenario excepcional, la Sala de Situaciones de la Casa Blanca, sin apenas exposición pública y con un grupo muy reducido de asesores. Trump y Bibi, como a veces se refiere en privado al líder israelí, se sentaron uno frente a otro, de manera menos ceremonial y más operativa, mientras por videoconferencia participaban también David Barnea, director del Mossad, y varios oficiales israelíes.

Un grupo muy reducido

El grupo era muy reducido para evitar filtraciones. A Trump le acompañaban Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca y una de las figuras de mayor confianza del mandatario; el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, además del director de la CIA, John Ratcliffe, y Steve Witkoff y Jared Kushner (yerno de Trump), ambos implicados ahora en las negociaciones. La reunión se programó en el último momento y JD Vance no llegó a tiempo porque se encontraba de viaje en Azerbaiyán. El vicepresidente fue el más escéptico ante el plan. Hegseth apoyó la vía militar, Rubio veía posible golpear capacidades nucleares concretas, pero no veía claro una guerra para forzar un cambio de régimen, y Susie Wiles temía el coste político y económico de otro conflicto en Oriente Próximo.

Estuvieron reunidos durante más de una hora, decidiendo el rumbo de una operación que desde hace semanas sacude la economía mundial y que amenaza con agravar los costes energéticos. Netanyahu se esforzó al máximo para convencer a sus interlocutores estadounidenses de que había llegado la hora. Según el rotativo, Israel sostenía que Irán estaba lo bastante debilitado para soportar un golpe que abriera la puerta a un cambio de régimen capaz de poner fin a la República Islámica. Llegó con argumentos minuciosamente preparados que apuntaban a que todo encajaba. Además, se añadía otro aspecto decisivo, Trump siempre ha mostrado una especial obsesión por la cuestión nuclear iraní, desmantelar ese programa equivalía a una victoria estratégica y a una completa afirmación personal de poder.

Así que, convencidos de que se trataría de una guerra rápida y decisiva, se tomó la decisión de seguir adelante. EE UU respaldaría la propuesta de Israel, a pesar de que su plan descansaba sobre supuestos extremadamente ambiciosos. Primero, el régimen iba a quedar tan debilitado que no podría bloquear el estrecho de Ormuz; además, se supuso que Irán evitaría atacar intereses estadounidenses en países vecinos; y se dio por hecho que la presión militar desencadenaría disturbios internos capaces de empujar a la oposición a derribar al poder clerical. La seguridad de Netanyahu en su discurso impresionó a un Trump predispuesto a dejarse convencer. "Me parece bien", relata The New York Times que dijo.

El resto de los asistentes planteó sus dudas, y el primer ministro israelí reconoció los posibles riesgos de la operación, pero defendió que asumirlos era mejor que no actuar. Si se demoraban mucho más, Irán aceleraría su producción de misiles y reforzaría aún más su programa nuclear.

"Creo que tenemos que hacerlo"

Los analistas pasaron las horas siguientes examinando toda la información y, al día siguiente, el 12 de febrero, desglosaron la propuesta de Netanyahu en los siguientes objetivos: eliminar al líder supremo, paralizar el poder iraní y su capacidad para amenazar a sus vecinos, provocar un levantamiento popular y, por último, facilitar un cambio de régimen con un liderazgo laico y afín a Occidente. Los funcionarios estadounidenses coincidieron en que las dos primeras eran militarmente concebibles, pero la tercera y la cuarta respondían más a un deseo político que a una planificación realista.

Aun así, el presidente, convencido desde hacía semanas, presionado por Netanyahu para actuar deprisa, y tras escuchar la opinión de todo su equipo, zanjó el debate con una frase el 26 de febrero en la misma sala donde todo comenzó a fraguarse, "Creo que tenemos que hacerlo". El general Caine, explica el periódico, le indicó a Trump que no se precipitara, que disponía de tiempo suficiente, podía decirlo al día siguiente. Horas después, a bordo del Air Force One, el mandatario norteamericano dio la orden definitiva: “La Operación Furia ha sido aprobada. Sin abortos. Buena suerte. La decisión estaba tomada. El 28 de febrero se lanzaron los ataques contra Irán.




Moscow.media
Частные объявления сегодня





Rss.plus
















Музыкальные новости




























Спорт в России и мире

Новости спорта


Новости тенниса