La misión más importante de Mark Rutte es mantener viva a la OTAN. Eso significa que su principal objetivo, puede que el único en estos momentos, es aplacar los cambios de humor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aunque tenga que humillarse e incluso rozar el insulto a los aliados europeos. Rutte ha decidido convertirse en una alfombra bajo los pies del inquilino de la Casa Blanca con el único objetivo de amortiguar sus reacciones extemporáneas, lo que ha creado un ambiente muy poco constructivo en la organización. El ex primer ministro holandés es probablemente uno de los pocos personajes que se puede permitir este tipo de comportamientos. Después de casi 14 años al frente de su país no...
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