Las Cantigas: entre la música y el milagro
La corte de Alfonso X el Sabio (1252–1284) constituyó uno de los principales focos culturales y letrados de la Castilla medieval, con una dedicación sistemática a las artes, el derecho, la astronomía y la historiografía. En ella se articuló un espacio de colaboración entre intelectuales cristianos, judíos y musulmanes que impulsó un amplio programa de traducciones al castellano. Entre las obras promovidas por iniciativa regia destacan el «Libro conplido en los iudizios de las estrellas», así como textos de carácter sapiencial y narrativo como el «Calila e Dimna» y el «Sendebar», vertidos del árabe en el marco de este proyecto cultural.
En una corte de esta naturaleza no podía faltar la música de moda del momento, la cantiga, un tipo de composición de corte trovadoresca y aire provenzal escrita en galaico portugués. Si bien originariamente este tipo de composición era de carácter profano, cantigas de amor, cantigas de amigo, de escarnio y maldecir, donde se cantaban penas de amor o alabanzas del poeta acompañadas de música, en la corte de Alfonso X estas composiciones adquieren una nueva dimensión dedicadas a la Virgen María. La devoción mariana había empezado en el siglo XII y estaba en auge en el XIII, frailes, clérigos y caballeros en general participaban en ella.
Durante el reinado de Alfonso X la lengua castellana comenzó a ser empleada sistemáticamente en las actas de la administración, y en castellano se escribieron la «Crónica general de España» y la «General e Grand Estoria», pero las cantigas de Santa María se escribieron en galaico portugués no sólo porque éste fue el idioma de la infancia del monarca, sino también porque era la lengua culta por excelencia para la lírica en la península Ibérica. Alfonso X eligió esta lengua por su musicalidad y tradición cortesana para loar a la Virgen. Las Cantigas de Santa María se conservan en cuatro manuscritos: Códice de Toledo (BNE); Códice de Florencia (Biblioteca Nacional de Florencia), Códice Rico y Códice de los Músicos (Monasterio del Escorial). El Códice Rico es un manuscrito concebido para uso y disfrute del monarca, recoge 195 cantigas, 200 en origen, y es el primer manuscrito de los cuatro conservados en el que se combina texto, música e imagen, tres lenguajes que plasman un mismo contenido de manera sistemática.
Intervención de la Virgen
En las cantigas hay dos tipos diferentes de composiciones: cantigas donde se narra la resolución de un problema por la intervención de la Virgen, recogiendo milagros conocidos en el occidente europeo a partir del «Speculum Historiale» de Vicent de Beauvais y el «Liber Mariae» de Fray Gil de Zamora, lo que explica que muchas cantigas se desarrollen en Francia, también recoge milagros relacionados con santuarios de Castila como Salas en Huesca, Villa Sirga en Palencia o la Iglesia de Santa María do Porto resultado de la transformación sufrida por la mezquita de El Puerto de Santa María una vez conquistado por Alfonso X. Finalmente, aparecen milagros relacionaos con el rey su familia. En todas ellas se combina el milagro, intervención directa de la Virgen con el exemplum, enseñanza didáctica moral. Completan la obra cantigas de alabanza directa a la Virgen, cantigas de loor, siendo uno de los temas recurrentes el enfrentamiento ente el amor profano y el divino.
Judíos y musulmanes no salen bien parados
Judíos y musulmanes aparecen en la obra con diferentes mensajes: composiciones en las que un personaje judío masculino aparece como enemigo de la cristiandad, en otras es descrito como abogado del diablo o es retratado como judío avariento o traidor y únicamente en tres ocasiones hay un retrato positivo coincidiendo con casos de conversiones. Una de ellas corresponde a la historia de la judía adúltera, cantiga 107, conocida como Marisaltos, que narra la historia de una judía de Segovia acusada de cometer adulterio con un cristiano, por lo que es condenada a morir despeñada en el acantilado de la Fuencisla, desesperada invoca a la Virgen que viene en su ayuda en la caída salvándose de la muerte segura, motivo por el cual, se convierte al cristianismo y honra a Santa María. En otra un niño judío comulga por curiosidad, su padre al descubrirlo, lo arroja a un horno pero el niño sale ileso por intervención divina.
Los moros están representados con aspectos negativos, traidores, paganos, invasores, existiendo valoración positiva sólo cuando el moro se convierte. También aparece un peregrino tentado a suicidarse por el diablo y salvado por la Señora, el ladrón sostenido en la horca esperando la salvación, el mercader que tras perderlo todo en el mar recupera toda su mercancía, el mismo rey Alfonso curado por la Virgen de su enfermedad. Las Cantigas no se limitan a narrar milagros, sino que proponen un marco interpretativo en el que la ley, la culpa y la identidad quedan sometidas a una mediación superior, capaz de revertir aquello que parecía definitivamente cerrado, con una sola condición, la fe salva
