Nada volverá a ser igual en Toledo. Después de más de cien años no habrá horchatas ni limones granizados de 'Casa Mariano'. Como le ha ocurrido a la calle Ancha, donde apenas resiste la papelería 'Ortega', los nuevos tiempos arrasan con todo. No volverán aquellos días luminosos de reencuentros y caras conocidas. Los saludos sin prisa. Los niños aprendiendo a montar en bicicleta. Las patatas fritas, las berenjenas, los días del Corpus, la feria, los caballitos, los coches de choque, las bandas de música. Unos jugaban a la pelota; otros paseaban. Era otro tiempo, uno en el que todos se reconocían. Hoy Toledo vive en otra dimensión: la del trasiego incesante de turistas, riadas de rostros desconocidos que avanzan sin...
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