Feijóo le pone números al "fallo multiorgánico" de las infraestructuras y promete invertir 300.000 millones cuando llegue al Gobierno
Anda Alberto Núñez Feijóo embarcado en una empresa de gran calibre: diseñar el programa con el que quiere transformar España cuando le toque asumir los mandos. Si es que la demoscopia (elúdase José Félix Tezanos) no falla en las próximas elecciones generales y, terminado el recuento de papeletas, le dan los números para gobernar. La unanimidad de las encuestas vaticina que así será.
Entretanto, el presidente nacional del PP va desgranando sus propuestas. Hoy, turno para las infraestructuras. Carreteras, red ferroviaria, vivienda, electricidad, presas, pantanos. Las arterias que garantizan el funcionamiento básico de nuestro país y que, según denunció, se encuentran en jaque. Y para la solución reclamó una inversión récord de 300.000 millones de euros.
El presidente nacional del PP presentó en la localidad madrileña de Getafe algunas de sus iniciativas y, calculadora en mano, desveló los números que tiene en mente para impulsar el gran "cambio" en las infraestructuras. Para empezar, habló del Plan de Vivienda de su partido, que ya ha visto la luz, y que vendría a sustituir el que hay en vigor ahora mismo: "Un absoluto y completo fracaso".
Sobre las políticas de Pedro Sánchez en esta materia concreta, ironizó: "¿Cuántas viviendas han prometido? ¿Cuántos anuncios han hecho? ¿Cuántos foros ha organizado Sánchez sobre vivienda? ¿Cuánto dinero se han gastado en hacer propaganda de las viviendas que no han construido?". A lo que protestó: "Ya está bien de tomar el pelo a la gente".
Desde su punto de vista, las promesas del Gobierno se basan en una premisa falsa: no hay nada que hacer para zanjar la grave crisis habitacional en nuestro país "sin Presupuestos" ni una nueva Ley del Suelo. Tampoco habrá remedio, añadió, "manteniendo las medidas ideológicas que han hundido la oferta", minimizando "el grave problema de la okupación" o con una política económica "que perpetúa salarios bajos y precariedad".
El énfasis, no obstante, lo puso en la situación general de las infraestructuras españolas: "Con retrasos en los ferrocarriles, autovías que se llenan de socavones sin que nadie actúe, trenes que pierden calidad, presas que tienen su seguridad comprometida por falta de mantenimiento, carencia de viviendas y una política energética que ha tenido como colofón el apagón".
Mencionó Núñez Feijóo, como hizo anoche en LA RAZÓN, la tragedia de Adamuz y se rebeló contra un Gobierno "que debería haber asumido las consecuencias del accidente pidiendo perdón y dimitiendo". A las familias de las 46 víctimas mortales les prometió: "Ni podemos ni queremos olvidarlas".
Adamuz, como epítome de una decadencia en los servicios básicos del Estado. Y repitió Feijóo el eslogan: "España recauda como un país nórdico y no puede prestar servicios como un país tercermundista". Lo que ocurre ahora mismo no es una acumulación de "pequeños fallos técnicos", indicó, sino que se trata de "un fallo multiorgánico".
Y vinculó el deterioro a la corrupción. "El interés general exige garantizar al menos lo básico: que el dinero que la gente aporta se invierta en lo importante, no en amañar contratos de obra pública para cobrar mordidas millonarias".
A partir de ahí, compartió un decálogo de compromisos y propuestas. Entre otros: establecer y ampliar la libertad de amortización para favorecer las inversiones que necesitan las empresas, deducir las inversiones en I+D+I, reformar la Ley de Contratos para limitar la burocracia. Aprobar un Plan Nacional de Agua, para que la seguridad hídrica sea "un vector indiscutible", y otro "plan urgente de accesos a la red eléctrica" para evitar "un apagón de oportunidades".
