El tren histórico de Catalunya que une Lleida con el Pirineo entre desfiladeros y montañas
Recuperada como propuesta turística, la línea atraviesa comarcas del interior catalán siguiendo antiguos trazados ferroviarios y ofrece dos formas distintas de recorrer el territorio sin cambiar de itinerario
El pueblo catalán entre el mar y la montaña con un sorprendente castillo y una iglesia medieval
El Tren dels Llacs sigue funcionando como una de las propuestas ferroviarias activas en el interior de Catalunya, conectando la ciudad de Lleida con La Pobla de Segur a través de un trazado histórico. La línea, construida en el siglo XX, se ha adaptado a un uso turístico sin alterar su recorrido original, lo que permite mantener en servicio una infraestructura ferroviaria que atraviesa distintas comarcas del territorio.
El viaje se desarrolla en un entorno de transición entre la llanura y las primeras formaciones del Prepirineo. A medida que el tren avanza hacia el norte, el paisaje cambia de forma progresiva, pasando de zonas agrícolas a áreas con mayor presencia de relieve, embalses y tramos encajados entre montañas. Este recorrido continuo permite observar esa evolución sin necesidad de abandonar el convoy.
La propuesta actual responde a un modelo de reutilización del trazado ferroviario. Tras décadas de uso convencional, la línea se ha orientado hacia un servicio que combina transporte y recorrido paisajístico. La continuidad del trayecto y la recuperación de material rodante han permitido mantener operativa una conexión histórica dentro de la red catalana.
El recorrido del Tren dels Llacs
La línea Lleida–La Pobla de Segur tiene su origen en un proyecto ferroviario de mayor alcance que buscaba conectar el interior peninsular con Francia atravesando el Pirineo por el Port de Salau. El primer tramo, entre Lleida y Balaguer, entró en funcionamiento en 1924. Tras la Guerra Civil, las obras continuaron en distintas fases hasta alcanzar Cellers en 1949, Tremp en 1950 y completar la llegada a La Pobla de Segur en 1951, consolidando el recorrido actual.
Durante varias décadas, la línea funcionó como servicio convencional. El 31 de diciembre de 2004 fue transferida a la Generalitat, lo que permitió iniciar su rehabilitación a partir de 2005. En 2007 se reanudó la circulación con un enfoque turístico y, en 2009, se consolidó la denominación Tren dels Llacs, que integra el servicio actual. Desde 2016, la operación corresponde a Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, que asumió la gestión completa y reforzó la oferta con nuevas unidades.
El recorrido tiene una longitud cercana a los 89 kilómetros y se completa en unas dos horas. Parte desde Lleida, con parada en Balaguer, y continúa hacia el norte por una vía única que atraviesa las comarcas del Segrià, la Noguera y el Pallars Jussà. A lo largo del trazado existen 17 estaciones, aunque el servicio turístico no se detiene en todas ellas.
Durante la primera parte del trayecto, la línea discurre junto al río Segre hasta Balaguer. A partir de ese punto, el tren entra en la cuenca de la Noguera Pallaresa, donde el paisaje se vuelve más abrupto. En este tramo aparecen los embalses de Sant Llorenç de Montgai, Camarasa, Terradets y Sant Antoni, que forman parte del recorrido y dan nombre al servicio.
La infraestructura presenta una elevada complejidad técnica, con 40 túneles y 75 puentes distribuidos a lo largo del recorrido. Estos elementos permiten salvar desniveles y atravesar zonas de difícil acceso, incluidos desfiladeros y tramos encajados entre montañas. El trayecto finaliza en La Pobla de Segur, situada en el norte de la provincia de Lleida, como punto de acceso al Prepirineo.
Tren histórico y tren panorámico, dos formas de hacer el recorrido
El Tren dels Llacs ofrece dos modalidades para recorrer la línea. La primera es el tren histórico, compuesto por locomotoras diésel como las 10817 y 10820, que arrastran vagones de época de la serie 6000 construidos en 1968. Este material fue diseñado para servicios mixtos y mantiene su configuración original tras ser restaurado para su uso turístico.
El tren histórico incluye elementos como un furgón postal y un coche cafetería con barra y zonas de asiento. Este convoy permite recorrer el trayecto entre Lleida y La Pobla de Segur atravesando el Segrià, la Noguera y el entorno del Montsec, manteniendo una experiencia vinculada al ferrocarril de mediados del siglo XX.
La segunda opción es el tren panorámico, formado por unidades modernas de la serie 331 con grandes superficies acristaladas. Este diseño facilita la observación del entorno durante todo el recorrido, con vistas a formaciones como el Montsec y el Monroig, así como a las láminas de agua que aparecen en el trayecto.
Estos trenes cuentan con dos coches climatizados y una capacidad aproximada de 90 plazas. Disponen de espacios adaptados para personas con movilidad reducida, zonas para bicicletas y enchufes a disposición de los viajeros. También incorporan sistemas de megafonía e intercomunicación que informan sobre las paradas y otros aspectos del recorrido.
Ambas modalidades comparten itinerario, duración y principales paradas, pero responden a planteamientos distintos. Mientras el tren histórico se centra en la conservación del material ferroviario y en reproducir un viaje de otra época, el panorámico prioriza la comodidad y la visibilidad del entorno. La oferta se organiza de forma estacional, con mayor número de circulaciones del tren histórico frente al panorámico a lo largo del año.
