Cristina Bucsa, la mejor tenista española en la actualidad: "La lesión me ha venido bien para disfrutar de mi madre y de mi gato"
Cristina Bucsa (Chisináu, 28 años) es una tenista distinta. Contesta corto, pero en cada respuesta dice algo que se sale de lo habitual en el deporte. Tenis, kárate, cultura asiática, psicología... Caben en el universo de la mejor tenista española del momento. Es la 30 del mundo, el mejor ranking de su carrera. Se hizo daño en la cadera y un hombro hace unas semanas. Ha reaparecido en el Mutua Madrid Open. En individual perdió el viernes con la turca Sönmez. En dobles ha compartido pista con la estadounidense Melichar, y fueron eliminadas ayer en octavos por las indonesias Tjen y Sutjiadi (6-4 y 6-2). La hoja de ruta de Bucsa ahora es Roma y Estrasburgo antes de Roland Garros.
¿Cómo es ese tiempo que pasa sin poder jugar?
Bueno, a ver, eso me vino bien, porque desde Brisbane [en enero] no habíamos parado por casa, así que llevaba muchísimos torneos jugados. Después de ganar Mérida sí que Miami e Indian Wells me costó porque ya venía más cansada. La recuperación la he llevado superbien, estuve muy contenta de estar por fin con mi madre, de disfrutar de ella y también de mi gato.
¿Es paciente en esos momentos de recuperarse?
Sí, sí, sí. A mí no me gusta competir o entrenar si no sé que estoy al cien por cien, que todo está bien curado y bien regenerado.
Ha comentado que la lesión tuvo una parte positiva, aunque podría ser lo negativo del año. Por otro lado, ha ganado en Mérida, es la 30 del mundo...
Estoy muy contenta de haber conseguido mi primer título en individual. Cada «entreno», cada partido que estoy jugando están dando sus frutos y eso es lo bonito del tenis, que siempre tienes un torneo para hacerlo mejor.
"Los cambios son pequeños detalles, imperceptibles para mí"
¿Ha hecho algún cambio notable en el juego?
Nada, son pequeños detalles, pero cuando estoy un periodo de dos semanas o tres parada como que algo me hace un clic en la cabeza cuando entro en la pista a entrenar, entonces tengo ahí un poco de cambio, algunas cosillas, pero es algo imperceptible para mí.
Cada año siempre ha ido hacia arriba en el ranking. ¿Cómo era jugar torneos pequeños?
Todos los partidos han sido duros, desde que empecé, desde muy chiquita. He ido mejorando las cosas poco a poco, veíamos lo que teníamos que hacer mejor, lo que nos iba bien y lo que no, y sobre eso íbamos planteando objetivos. Ahí están los resultados.
Su padre es su entrenador, pero él viene del biatlón, de disparar y esquiar. ¿Sabía algo de tenis?
A ver, no, pero se puso a estudiar desde que yo era un bebé, y ahí sigue estudiando bastante, no para, hiperactivo. El biatlón es un deporte muy duro y esa disciplina me marca muchísimo, sobre todo lo mental de seguir luchando por cada bola. Mi padre es quien mejor me conoce. Es entrenador en cancha y luego papá fuera, eso lo separamos muy bien.
¿Cómo acaba usted en el tenis, siendo él de biatlón?
Eso fue porque mis padres pusieron varios objetos en el suelo: unos esquís, una pelota de tenis, mi madre tenía un pequeño piano que yo tocaba cuando era pequeña, y siempre elegía la pelota de tenis. Ahí empezó todo.
Estudia Psicología.
Estudié el primer año y luego lo dejé porque no me daba para compatibilizarlo con el tenis. También las dos semanas de exámenes coincidían con el Australian Open y Roland Garros, pero cuando termine con el tenis lo voy a retomar. Me gustó.
¿Tiene una relación especial con Corea?
Asia en general, me encanta, son gente muy amable, un amor, y luego me gustan las comidas, la forma de vivir que tienen me fascina. Estaba aprendiendo coreano y algo sé, de algo me acuerdo, también algo de japonés con mis compañeras de dobles, hablo con ellas.
¿Puede mantener una conversación?
Tanto, tanto, tanto como eso no, pero cositas básicas, sí puedo.
"El kárate y el tenis se parecen en la atención y la concentración. Luego también la disciplina que hay que tener y la mirada"
También practica kárate.
Tengo pendiente terminar, conseguir el cinturón negro, que me quedé en el cinturón azul. Todo eso lo voy a retomar cuando termine con el tenis.
¿En qué se parecen el kárate y el tenis?
En la atención y la concentración. Luego también la disciplina que hay que tener y la mirada.
Es una mujer tranquila. ¿Ha roto una raqueta alguna vez?
Sí, a ver... Sí. Cuando era pequeña, sí, ahora ya no, ya sé que es mi arma.
"Sigo sin patrocinador, pero me diseño mi propia ropa. A ver si alguien apuesta por mi carrera"
¿Sigue sin patrocinador?
El año pasado estuve con Country Club by Dasha, pero ahora vuelvo a no tener. Sigo patrocinándome a mí misma, tengo mi propia ropa, es mi marca. Empecé en este 2026, en el Open de Australia ya la llevé, y ahora en Madrid tengo nuevos conjuntos para Roland Garros y Wimbledon. El diseño es mío, mi madre compra la tela y la cosen en "Diseño a Puntadas", en Torrelavega. Sí ha habido personas que me han contactado, pero no me han gustado las propuestas. A ver si alguien se atreve a apostar por mi carrera.
Continúa sin redes sociales. ¿Nadie le ha animado a tenerlas?
Sí que ha habido gente que me ha dicho que me haga el Instagram, pero yo entreno muchísimo y en casa cuando estoy, o el tiempo libre que tengo, me lo quiero dedicar a mí misma y no puedo estar ahí publicando, editando y esas cosas que me cogen muchísimo tiempo. Hasta escribiendo los WhatsApp que la gente me manda tardo porque lo pienso bien.
¿Y todavía cambia de raqueta?
Eso fue antes porque tenía problemas con el codo y estábamos buscando una raqueta que fuese menos rígida. La Yonex que tengo ahora es la que mejor me viene.
Recuerde cómo fue su primer Wimbledon.
Me tuve que comprar zapatillas. Me compré unas en Decathlon que eran de golf y no valían, así que me dio el contacto una amiga de un sitio en el que podíamos ir y comprarlas. Me las dieron dos tallas más grandes y el primer partido lo gané.
¿Es la hierba su superficie favorita?
Sí, hay que jugar bajito, luego también puedes hacer saque y subida como a mí me gusta, las dejadas, «slice»... Juego así más variado, como a mí me gusta.
