Arranca la negociación presupuestaria en la UE
El debate sobre el futuro presupuesto de la Unión Europea para el periodo 2028-34, incluido el dinero que habrá para financiar la Política Agraria Común (PAC) y su autonomía e independencia, aspecto clave, comienza a tomar forma. La semana pasada, Alemania y los Países Bajos dejaron claro que no están dispuestos a aumentar su aportación a las arcas comunitarias, mientras que, en la actual, el pleno del Parlamento Europeo deberá adoptar su posición, sobre la base de los dictámenes que ya han sido debatidos y aprobados en las comisiones de Presupuestos y de Agricultura, en los que los eurodiputados piden un aumento sustancial de los fondos de la política agrícola, en relación con la propuesta inicial presentada por la Comisión, y que estos mantengan su independencia.
No obstante, esto no ha hecho más que comenzar, y los jefes de Estado y de Gobierno todavía tardarán unos cuantos meses en cerrar esta negociación, uno de los asuntos claves en la mecánica comunitaria.
Pero, vayamos por partes. Días atrás hubo una cumbre europea informal en Chipre. Y allí los máximos mandatarios de Alemania y de los Países Bajos dejaron claro que rechazan un aumento del futuro presupuesto comunitario y también incrementar sus aportaciones a la caja común. Quieren que las nuevas prioridades, como la defensa, la reindustrialización y la digitalización de la economía europea, se financien recortando dinero de otras partidas, como la PAC, que se lleva casi un tercio del presupuesto de la UE, y la destinada a los fondos de cohesión y estructurales, a la que se dedica aproximadamente otro tercio.
En junio habrá una nueva reunión de los máximos mandatarios, ya de carácter formal, en la que se debería hablar de cifras, sobre la base de un documento de negociación que preparará la delegación chipriota, que asume este semestre la presidencia comunitaria. Durante este mismo encuentro se abordó también la situación de Ucrania y los líderes europeos, sin Orban en representación de Hungría, avalaron un préstamo a este país de 90.000 millones de euros. Además, los representantes del Consejo y de la Comisión Europea se comprometieron a avanzar en las negociaciones para la adhesión de este país a la UE, lo que se traducirá, si sigue la normativa actual, en un gran incremento del gasto agrario.
Visto lo anterior hay que hacerse dos preguntas. La primera es ¿de dónde va a salir el dinero para financiar la adhesión de Ucrania si las conversaciones avanzan rápidamente? Y la segunda se refiere a la posición española. De momento se desconoce lo que opina Pedro Sánchez, que será, al final, el que tenga la última palabra. A fecha de hoy, no sabemos si España es partidaria de aumentar sus aportaciones a las arcas comunitarias, o no. Y, suponiendo que no haya más dinero, desconocemos también las líneas rojas de nuestro país en lo que respecta a los recortes que se deberán acometer, entre ellos en la PAC.
Todas estas cuestiones forman parte de un conjunto y no pueden negociarse por separado. De otra manera: no vale con decir que se rechaza la bajada del dinero destinado a financiar la PAC, porque no es una cuestión que se pueda contemplar aisladamente.
Negociación del Marco Presupuestario
Mientras tanto, el pleno del Parlamento Europeo, que comparte competencias con el Consejo de Ministros en los asuntos presupuestarios, debatirá este miércoles su posición sobre la negociación del Marco Financiero 2028-34. En semanas anteriores, y siguiendo las recomendaciones de la Comisión de Agricultura, los miembros de la de Presupuestos plantearon un importante aumento, de 139.310 millones en concreto, en los fondos destinados a la PAC, en relación con la propuesta inicial presentada en su día por la Comisión.
Si se aprobasen las tesis de los eurodiputados, el presupuesto de la PAC debería alcanzar los 433.000 millones, frente a los 293.700 que plantearon de entrada los comisarios, aunque luego estos últimos han incrementado su cifra. Pero tan importante como la cantidad, o quizás más, es lo que piden desde el Parlamento Europeo: abogan por asignaciones especificas para la PAC, es decir, que el dinero destinado a esta política siga siendo «sagrado» y no se meta en un saco común con otras partidas. Los eurodiputados que han analizado el tema hasta ahora, también se oponen a la renacionalización de la PAC y alertan de que el enfoque de establecer un plan por Estado miembro podría socavar las políticas de la UE.
