PSOE y PP, señalados por la impunidad de Jordi Pujol: diez años de retraso que vacían el juicio
La decisión de la Audiencia Nacional de librar a Jordi Pujol del juicio por la fortuna oculta del clan en Andorra es la prueba de un fallo estructural del sistema, en el que los intereses de PSOE y PP en Madrid explican en buena medida la impunidad del expresidente de la Generalitat. Más, sin duda, que la propia lentitud del sistema judicial. Muy significativo resulta que Salvador Illa haya celebrado que la Justicia "haya actuado con sensatez y sentido de la humanidad", a costa de debilitar la lucha del sistema contra la corrupción.
Más de una década después de su confesión en 2014 -la admisión de dinero oculto en el extranjero durante años-, hay una pregunta que trasciende al propio expresidente catalán: cómo ha sido posible que el mayor escándalo del catalanismo político haya tardado tanto en juzgarse. Y, como bien apuntan desde ámbitos políticos, la respuesta no está solo en la complejidad judicial, sino también en la política. Siendo, además, una responsabilidad compartida, por omisión, de los distintos gobiernos del PSOE y del PP que gestionaron el país durante aquel tiempo.
El procedimiento ha pasado más de diez años en instrucción en la Audiencia Nacional. Sobre el papel, las razones son conocidas: una macrocausa con ramificaciones internacionales, un entramado familiar complejo y estructuras societarias opacas que obligan a una investigación minuciosa. Pero esa explicación resulta insuficiente.
España acumula desde hace años grandes procesos por corrupción que se prolongan durante una década o más. Y en ese contexto, ningún Gobierno, ni del PSOE ni del PP, ha abordado una reforma estructural capaz de evitar que la justicia llegue tarde en los casos más sensibles.
El caso Pujol, además, nunca fue un caso más. Durante décadas, el expresidente catalán fue una pieza clave en la estabilidad política española, un actor imprescindible en momentos de minoría parlamentaria y el símbolo de un catalanismo institucional que formaba parte del equilibrio del sistema. Ese peso condicionó el contexto en el que el caso fue evolucionando, o, más bien, en el que tardó en hacerlo. Ningún Gobierno tuvo incentivos reales para acelerar un proceso que afectaba a uno de los pilares del sistema político de las últimas décadas.
Así, como ahora reconoce un exministro del PP de la época, "entre la inercia judicial y la prudencia política, el tiempo fue pasando". Un retraso que tiene efectos concretos porque, con los años, los testimonios pierden fuerza, las pruebas se debilitan y las responsabilidades se difuminan. "El efecto más dañino es el de percepción. La sensación de que, cuando el poder está implicado, el sistema no responde con la misma rapidez. Que los grandes casos se diluyen hasta perder capacidad de generar consecuencias reales", señalan la misma voz autorizada consultda.
A esa erosión contribuye también la desactivación política del propio caso. En 2014, la confesión de Pujol provocó la caída de un mito y un terremoto en el sistema político catalán. Hoy, ese impacto ya ha sido absorbido. El escenario ha cambiado, los actores son otros y el juicio llega cuando el daño político ya se ha minimizado y gestionado. La "policía patriótica" de la etapa del Gobierno Rajoy comenzó a trabajar contra el independentismo por interés partidista, no porque lo que más les preocupara fuera la soberanía nacional.
El juicio, así planteado, corre el riesgo de convertirse en un ejercicio casi arqueológico: imprescindible desde el punto de vista jurídico, pero con una capacidad muy limitada para alterar la realidad política que lo rodea. "El caso Pujol deja una conclusión incómoda que trasciende nombres y partidos. No demuestra una protección explícita, pero sí evidencia un fallo más profundo: durante años, ni PSOE ni PP generaron las condiciones para que un escándalo de esta magnitud se investigara con la urgencia que exigía. La impunidad se construye solo con no tener prisa", valora un alto cargo socialista que convivió con el todopoderoso "Molt Honorable".
