Las Cruces de Mayo viven de adaptarse. No pueden permitirse ser como esos locales que se han especializado en una parte del día. No son restaurantes para tapear, ni bares de tardeo, tampoco locales para lo que ahora llaman 'after work' ni sitios para cenar y apurar la madrugada. Tienen que ser todo eso a la vez, adaptarse a los públicos que reciben y todo eso sin poder variar el decorado ni mucho menos la música , que a rasgos generales tiene que ser la misma, aunque a ciertas horas pueda hacerse la vista gorda. O el oído gordo. Conforme cierran las oficinas en la tarde del jueves, las Cruces empiezan a ser el punto de atracción, la fiesta de...
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