El síndrome VUCA: gobernar en el caos sin mapa ni brújula
Hay una palabra que los consultores de management empezaron a usar a finales de los años 80 para describir el mundo que se venía. La tomaron prestada del ejército estadounidense, que a su vez la había acuñado para procesar el colapso de la Guerra Fría: VUCA. Volatility (volatilidad), Uncertainty (incertidumbre), Complexity (complejidad), Ambiguity (ambigüedad).
Cuatro conceptos que, juntos, intentaban capturar algo que los modelos anteriores ya no podían explicar: que el entorno dejó de ser predecible, que las reglas cambian antes de que terminemos de aprenderlas y que la estabilidad, si alguna vez existió, es ahora un lujo conceptual.
Treinta y tantos años después, América Latina no necesita que nadie le explique qué significa VUCA. La región lo vive en carne propia, y el informe de mayo de Radar Latam 360, de Daniel Zovatto, lo documenta con una precisión que incomoda.
Volatilidad: cuando los equilibrios duran lo que dura un ciclo electoral
En la práctica latinoamericana, la volatilidad no es solo el cambio rápido: es la velocidad con que se deshacen los acuerdos que se suponían sólidos.
Costa Rica –hasta, hace poco, la excepción tranquila de la región– enfrenta algo inédito. Rodrigo Chaves, expresidente saliente, no se fue con la banda presidencial. Laura Fernández lo nombró ministro de la Presidencia y de Hacienda simultáneamente, una doble titularidad que la Constitución no anticipaba y que la oposición califica de paradoja: Chaves, quien mantuvo tensas relaciones con el Poder Judicial, el Legislativo, la Contraloría y el Tribunal Supremo de Elecciones, será ahora el encargado de negociar con esas mismas instituciones.
En Perú, con más del 99% de las actas contabilizadas, Keiko Fujimori lideró la primera vuelta con el 17,17% de los votos. La definición del segundo finalista se mantuvo abierta por semanas: Roberto Sánchez superó a Rafael López Aliaga por apenas 14.000 votos, en un escrutinio marcado por la dimisión del jefe de la ONPE, movilizaciones frente al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y cerca de 60.000 electores en Lima que denunciaron no poder votar por falta de material.
La segunda vuelta entre Fujimori y Sánchez quedó fijada para el 7 de junio. La legitimidad no se pierde solo con un fraude. A veces se erosiona con la duda.
Incertidumbre: no saber qué reglas aplican mañana
Colombia ilustra esto con precisión. Iván Cepeda lidera todas las mediciones con entre el 38% y el 40% en primera vuelta, pero la carrera real está en el segundo lugar. Paloma Valencia promedia el 18,4% y De la Espriella ronda el 20%, ambos disputando ese cupo.
La paradoja: Valencia tendría más posibilidades de ganarle a Cepeda en un eventual balotaje, pero menos de clasificar; De la Espriella tiene más opciones de llegar, pero menos de ganar. Entre el 15% y el 22% del electorado sigue indeciso. La elección del próximo 31 de mayo no la ganará quien más intención de voto tenga en las encuestas, sino quien logre que su base llegue a las urnas.
Complejidad: cuando las causas y los efectos ya no se parecen
Desde setiembre de 2025, Estados Unidos aumentó su presencia naval en el Caribe. Decenas de operaciones, más de 150 muertos. La salida directa de droga desde Venezuela se redujo; sin embargo, el flujo, no: ahora se desplazó a vuelos clandestinos hacia Guyana, Surinam y Brasil, hacia corredores en la Amazonía, semisumergibles y contenedores. El núcleo del problema sigue intacto. La presión generó fricción, pero no una solución.
Eso es complejidad operativa: cuando atacar un nodo no debilita la red, sino que la hace más creativa.
La misma lógica aplica a la seguridad en Costa Rica. El país registró 873 homicidios en 2025 (la tercera cifra más alta de su historia, con una tasa de 16,7 por cada 100.000 habitantes). Laura Fernández asumió prometiendo mano dura, una megacárcel y nuevos centros de vigilancia. El problema no es la falta de voluntad, sino que las respuestas institucionales están diseñadas para entornos menos complejos que los que enfrentan.
Ambigüedad: cuando los datos no alcanzan para saber qué está pasando
Venezuela enfrenta una fragmentación interna que se expresa en críticas crecientes a Delcy Rodríguez desde dentro del propio chavismo. Pero leer eso como un debilitamiento del régimen, una reconfiguración interna del poder o una operación orquestada para renovar su imagen son tres interpretaciones igualmente plausibles con la misma evidencia.
En El Salvador, el gobierno de Bukele inició un juicio masivo contra 486 líderes de la MS-13, con acusaciones que suman 29.000 homicidios entre 2012 y 2022. La figura jurídica usada –responsabilidad de mando– es legítima en el derecho internacional; sin embargo, las ONG advierten de que puede derivar en condenas sin responsabilidad individual demostrada. ¿Es justicia transicional o instrumentalización del sistema judicial? Esa pregunta sin una respuesta limpia es la definición exacta de la ambigüedad.
VUCA no es un diagnóstico, sino una invitación
Si el entorno es volátil, se necesita visión; si es incierto, comprensión; si es complejo, claridad; si es ambiguo, agilidad. No para eliminar el caos, sino para moverse dentro de él con algo más que intuición.
América Latina, en mayo de 2026, no es solo un mapa de crisis. Costa Rica aún puede sostener su equilibrio institucional. Perú avanza hacia la segunda vuelta del 7 de junio con instituciones que, pese al desgaste, están procesando las impugnaciones. Colombia decidirá el 31 de mayo si el continuismo de Petro encuentra sucesor o si la derecha logra articularse a tiempo.
El VUCA no predice el colapso. Describe las condiciones en que se gobierna, se lidera y se decide. Lo que hace la diferencia no es escapar del entorno. Es tener la lucidez para nombrarlo y la templanza para actuar igual.
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Juan Pablo Ferrari S. es periodista y consultor.
