Tanques de la era soviética y guerrilla urbana: el débil escudo de Cuba ante una invasión estadounidense
La inquietud por el futuro político de Cuba no para de crecer a medida que Estados Unidos aumenta la presión sobre el gobierno de La Habana. La visita del director de la CIA, John Ratcliffe, la pasada semana a la isla caribeña desató todo tipo de especulaciones. El responsable de la agencia de espionaje estadounidense habría transmitido a su homólogo cubano, Ramón Romero Curbelo, y al nieto de Raúl Castro, Raúl Rodríguez Castro, una advertencia sobre posibles acciones hostiles hacia Estados Unidos. Según ha trascendido, Ratcliffe acusó a los funcionarios cubanos de albergar puestos de escucha rusos y chinos en la isla y de obstaculizar los intereses de Estados Unidos en la región.
Múltiples voces vienen avisando desde la caída de Nicolás Maduro en enero que el régimen castrista no aguantará más allá de 2026. Se han barajado dos opciones: una rendición del gobierno presidido por Miguel Díaz-Canel tras una asfixia económica total -que ya ha comenzado con la imposición de nuevas sanciones y un bloqueo reforzado- o bien una operación de cambio de régimen al estilo venezolano, que implicaría la participación del Ejército estadounidense.
En las últimas semanas el Pentágono ha diseñado las operaciones militares posibles en caso de que Trump dé la orden. El presidente de EEUU ha insinuado varias veces una posible toma de Cuba y el Pentágono ha ordenado el envío de un portaaviones Abraham Lincoln a la zona, como hizo con Venezuela meses antes de la operación que acabó con la caída de Maduro.
Cuba ha respondido de dos maneras. Por un lado ha accedido a negociar con los enviados de la Casa Blanca, y por otro ha asegurado que cualquier posible "invasión" acabará en un baño de sangre. Sobre el primer escenario, Díaz-Canel ha descartado dimitir y hacer concesiones políticas o reformas internas sustanciales, pese a la enorme crisis humanitaria agravada desde enero, cuando Venezuela cortó el envío de petróleo. Las autoridades de la isla han reconocido que ha consumido todas sus reservas de combustible. Los apagones eléctricos son continuos y han aumentado los cortes de luz y la escasez de alimentos básicos.
Ante las continuas amenazas de Trump, el presidente Díaz-Canel ha defendido este lunes el "derecho legítimo" de la isla a la autodefensa y ha negado que el país suponga una amenaza para Washington. Además, ha acusado a Washington de cometer un crimen internacional al amenazar con el uso de la fuerza y advirtió de que una hipotética agresión militar provocaría un baño de sangre con consecuencias devastadoras para la región. El mandatario ha explicado que la estrategia defensiva de La Habana se basa en la "guerra de todo el pueblo". La semana pasada, la agencia de Defensa Civil de Cuba hizo circular "una guía familiar sobre cómo actuar durante una hipotética agresión militar contra Cuba" que recomendaba, entre otras medidas, preparar una mochila con alimentos no perecederos.
La web estadounidense Axios ha publicado este domingo que Cuba ha adquirido 300 drones militares rusos e iraníes en los tres últimos años y los ha colocado en posiciones estratégicas por toda la isla. Según las fuentes de inteligencia militar citadas, en el último mes La Habana ha pedido a Moscú una nueva partida de aviones no tripulados. El objetivo sería disponer de equipamiento de fuego para hacer frente a una posible "agresión militar". En tal caso, La Habana apuntaría a la cercana base de Guantánamo, situada en la isla, y a buques militares del Pentágono como el Key West, posicionado cerca de Florida.
La embajada cubana en Washington respondió a la información de Axios en X y no negó que tenga drones de ataque: "Como cualquier país, Cuba tiene el derecho a defenderse contra la agresión exterior. Se llama autodefensa, y está protegida por el derecho internacional y la Carta de la ONU". El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, calificó esta información de "acusaciones cada vez más inverosímiles" e insistió en que "Estados Unidos es el país agresor. Cuba, el país agredido". El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, fue más allá y acusó a Estados Unidos de fabricar un caso fraudulento sobre supuestos planes de ataque con drones para justificar sanciones económicas y una posible invasión estadounidense.
En el plano militar, las fuerzas armadas cubanas apenas tienen equipamiento para frenar operaciones de ataque. La mayor parte de su armamento es material soviético de los años 70 y 80, con tanques anticuados como el T-62 y T-55 y lanzacohetes múltiples BM-21 Grad. Su fuerza aérea está compuesta por 14 aviones de combate (MiG-21, MiG-23 y MiG-29), "inoperativos" en la actualidad. Lo más efectivo de su arsenal son los misiles superficie-aire S-125 Pechora. Según Military Power Ranking, las Fuerzas Armadas revolucionarias cuentan con unos 50.000 efectivos activos, 39.000 reservistas y cerca de 90.000 paramilitares entre milicias territoriales y Comités de Defensa de la Revolución.
El historiador militar Hal Klepak declaró a CNN que el ejército de la isla aún podría oponer una tenaz resistencia a un ataque estadounidense en tierra: "Han demostrado, como hemos visto una y otra vez en los desastres naturales, que son capaces de movilizar a la población y de evacuar a la gente". Axios asegura que unos 5.000 soldados cubanos han combatido en la invasión rusa de Ucrania, y que algunos regresaron a la isla para informar sobre el papel decisivo de los drones en la guerra, en concreto del éxito de los drones iraníes Shahed, mucho más baratos que los misiles proporcionados por EEUU y Europa a Kiev y muy eficaces.
La analista Jennifer Kavanagh, del think tank Defense Priorities, cercano al Partido Republicano, valora una posible intervención militar: "Dudo que usen exiliados, eso ha fallado en el pasado. Un enfoque al estilo Maduro es posible. Una toma más completa de la isla, que es pequeña y débil, es otra alternativa. Los defensores siempre tienen ventaja, pero imagino que EEUU podría superar las defensas cubanas. Mantener la isla durante un periodo prolongado podría ser más complicado".
La presión de EEUU también viene desde los tribunales. Según se ha publicado estos días, el Departamento de Justicia de EEUU está preparando una imputación contra el expresidente Raúl Castro, de 94 años. Al parecer, se le quiere acusar por la muerte de cuatro miembros del grupo de exiliados cubanos Hermanos al Rescate, cuando dos avionetas fueron derribadas en 1996 por el Ejército cubano, que les acusó de entrar en el espacio aéreo de Cuba.
