Pasado el primer impacto, el socialismo sigue tratando de metabolizar o, al menos, acertar a comprender la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por tres delitos de corrupción —tráfico de influencias, organización criminal y falsedad documental—. La noticia generó una conmoción absoluta que fue derivando, con el paso de las horas, de la negación y la indignación a la preocupación. La lectura del auto del juez José Luis Calama forzó cierto reposicionamiento estratégico, pero bajo la base de una premisa que sobrevoló toda la jornada: la defensa de la figura del expresidente. «Confiamos en su inocencia». A última hora de la noche de este aciago martes, fuentes gubernamentales ya avanzaban que Pedro Sánchez utilizaría su primer pronunciamiento público, en sede...
Ver Más