España destaca en deducciones por I+D, pero no logra trasladarlas a las pymes
Ayming alerta de que España pierde atractivo para las pymes innovadoras pese a tener uno de los incentivos fiscales a la I+D más generosos de Europa. Así lo concluye The Benchmark 2026, el informe internacional que analiza los regímenes fiscales de innovación y Patent Box en Europa y Norteamérica.
El estudio identifica un cambio de tendencia en Europa: cada vez más países están reforzando los beneficios fiscales específicos para pequeñas y medianas empresas con el objetivo de atraer inversión innovadora y acelerar su crecimiento. En ese contexto, España mantiene una posición destacada por volumen de incentivo, pero pierde competitividad cuando se analiza la facilidad real de acceso para las pymes.
El informe sitúa a España con una generosidad fiscal del 29,6% en I+D y del 12% en Innovación Tecnológica, entre los porcentajes más elevados del continente. En algunos casos, las empresas pueden recuperar hasta 59 céntimos por cada euro invertido en I+D, lo que convierte al sistema español en uno de los más atractivos en retorno potencial.
Sin embargo, frente a otros países europeos, España no ofrece ventajas significativamente superiores para las pymes respecto a las grandes compañías. Mientras mercados como Alemania aplican un incentivo del 35% para pequeñas empresas frente al 25% para grandes corporaciones, otros países también han intensificado sus esquemas específicos: Portugal lidera actualmente la clasificación europea con una generosidad del 52,9%; Irlanda asciende al 35%; y Polonia pasa del 19% al 30%.
El informe señala además que las pymes españolas siguen encontrando importantes barreras para acceder a estos incentivos: elevada complejidad técnica y administrativa, interpretaciones restrictivas y un mayor nivel de inspección fiscal que en otros países competidores. Según el estudio, España se sitúa entre los sistemas europeos con mayor grado de revisión en procedimientos fiscales ligados a la innovación.
Ayming advierte de que la carrera fiscal por la innovación ya no se juega únicamente en el porcentaje de deducción, sino en la capacidad de cada país para convertir esos incentivos en herramientas realmente accesibles para el tejido empresarial innovador.
Pese a ello, el sistema español mantiene elementos diferenciales relevantes, como la posibilidad de monetizar las deducciones mediante cashback público o fórmulas de Tax Equity, así como recuperar parte del incentivo incluso sin beneficios. El marco español también contempla incrementos de hasta el 42% sobre gasto adicional en I+D y un 17% extra por personal cualificado.
En materia de Patent Box, España registra una generosidad del 15%, en línea con Francia y Reino Unido, aunque por detrás de Italia (31%), Bélgica (21%) o Portugal (17%).
Sheila González, directora de Innovación en Ayming España, señala que "Europa está afinando cada vez más sus incentivos fiscales para acompañar el crecimiento de las pymes innovadoras. España dispone de uno de los marcos más atractivos en términos de retorno potencial, pero hoy la competitividad de un sistema no se mide solo por la cuantía del incentivo, sino también por su capacidad para llegar a más empresas con claridad, agilidad y seguridad jurídica".
