135 años de Sánchez Mejías, el torero de la Generación del 27 que Urtasun ignora
Hoy se cumplen 135 años del nacimiento de Ignacio Sánchez Mejías (Sevilla, 6 de junio 1891), una de las figuras más singulares de la cultura española del siglo XX. Torero célebre, sí, pero también escritor, dramaturgo, promotor cultural y mecenas de aquella brillante constelación de autores que pasaría a la historia como la Generación del 27. Sin embargo, la efeméride ha pasado desapercibida para el Ministerio de Cultura de [[LINK:TAG|||tag|||65aebba4bbbc190bde11c779|||Ernest Urtasun]], cuya declarada oposición a la tauromaquia parece extenderse también a quienes ayudaron a construir buena parte del patrimonio intelectual español.
Sánchez Mejías fue mucho más que un hombre del ruedo. Su amistad con Federico García Lorca, Rafael Alberti, Gerardo Diego o Dámaso Alonso lo convirtió en una figura central de la vida cultural de su tiempo. Fue uno de los principales impulsores del homenaje a Luis de Góngora celebrado en Sevilla en 1927, considerado el acto fundacional de aquella generación literaria. En su cortijo de Pino Montano reunió a poetas, artistas e intelectuales en encuentros que hoy forman parte de la historia cultural española.
Su muerte, tras una cogida en la plaza de Manzanares en 1934, dio lugar además a una de las obras maestras de la poesía española contemporánea: el "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías", de Lorca. Pocos personajes pueden presumir de haber dejado una huella semejante tanto en la tauromaquia como en la literatura.
Resulta llamativo que un Ministerio que reivindica constantemente la memoria cultural del país ignore una figura de semejante relevancia. Nadie está obligado a compartir la afición taurina de Sánchez Mejías, pero reducir su legado a esa condición supone empobrecer la historia. Porque Ignacio Sánchez Mejías pertenece a la cultura española mucho más allá de los toros.
