La distribución de la riqueza
Los mensajes que nos dejó León XIV durante su visita a España fueron claros en el ámbito de lo social y doctrinal, y también con relación a las connotaciones que en el orden de la vida económica representan tales ideas, pues no de otra manera se puede entender su "Magnifica Humanitas" sobre la revolución tecnológica que nos afecta de la mano de la IA, así como las inevitables menciones a la justa distribución de la riqueza, en sintonía con la consolidada tradición de la doctrina social de la Iglesia.
Lo que no supone ningún aditamento, pues forma parte de una misma columna vertebral, en directa sintonía con algunos de sus más renombrados predecesores, entre ellos Leon XIII, con la "Rerum Novarum", sobre el salario justo, o la Caritas in Veritate, de Benedicto XVI, en la que el Papa Ratzinger advertía de las desigualdades entre naciones por un mercado sin principios éticos.
Reflexiones importantes en estos tiempos en los que el fenómeno de las migraciones marca la vida diaria en nuestras sociedades. La justa distribución de la riqueza mundial debería llevar a los gobiernos del Norte acomodado a contribuir a que las naciones empobrecidas del Sur puedan ofrecer condiciones de vida digna para sus nacionales, de manera que millones de personas puedan vivir y trabajar en sus países, sin tener que verse impelidos a abandonarlos.
En realidad, es la única manera sustentable en el tiempo de contribuir a que los movimientos migratorios no sean masivos sino dosificados, lo que evitaría muchos de los problemas que afectan ahora a las sociedades occidentales.
