Partidos de fútbol, procesiones, carreras deportivas, conciertos, manifestaciones,... Sevilla acoge una media de doce actos de toda índole al día. Así se desprende de los datos del Cecop relativos al año pasado. Si se toma como referencia este índice, hasta la fecha la ciudad ha sido escenario de más de dos mil actos hasta este mes de junio. Sin embargo, las arcas municipales sólo han recaudado 172.000 euros por la tasa de eventos que empezó a aplicarse el pasado 1 de enero, aunque no a todos las celebraciones, quedando exentas las hermandades y las benéficas o sin ánimo de lucro. En concreto, de las noventa solicitudes de la organización de eventos se han concedido la mitad aproximadamente, cobrándose por ellos 172.000 eventos. Y el 40 por ciento proviene de las cuatro citas de Manuel Carrasco en el estadio de la Cartuja, con un aforo de más de 60.000 personas en cada una de ellas, y de la gira '¿Y ahora qué?' de Alejandro Sanz , que han pagado 71.000 euros. Éstos juntos al concierto más multitudinario en la trayectoria de Dani Martín , con unas 25.000 personas; o el regreso de El Último de la Fila , vuelven a poner a Sevilla este mes de junio en el foco del panorama musical nacional. Pero junio, que ya no cuenta con los partidos de la temporada futbolística local y sufre un descenso lógico del número de procesiones, es un mes más dentro de la agenda de eventos, saturada, que registra Sevilla durante todo el año. Cualquier organización de eventos multitudinarios como los citados conciertos, partidos del Real Betis o del Sevilla FC cada domingo o las salidas extraordinarias requieren de un dispositivo especial de los operarios de Lipasam , refuerzo de las líneas de Tussam y un plan específico de Policía Local , tirando del pago de productividades. En este caso, se han dado casos de no contar con efectivos suficientes para dar un servicio específico de seguridad o movilidad en estas citas musicales. Por este motivo, precisamente, el gobierno municipal del PP modificó en diciembre del año pasado las ordenanzas fiscales para introducir unas nuevas tarifas en relación con las tasas por licencias ocasionales (eventos). Su entrada en vigor se produjo el 1 de enero de este curso, quedando exentas, como se ha puntualizado antes, las cofradías y las actividades benéficas. Así, en los seis primeros meses de este año en curso el Ayuntamiento ha recaudado la cifra 172.000 euros , una cantidad mínima si se pone en relación con el número de eventos que acoge la ciudad cualquier fin de semana. De esta cantidad, los promotores de las cuatro noches de Manuel Carrasco apenas pagaron 54.600 euros y los de Alejandro Sanz, 16.400 euros. Poco más del 40 por ciento del total recaudado. Si se hace la comparación con las cifras de espectadores de esos conciertos, por encima de los 60.000 espectadores, y los precios de las entradas, estando la más barato en torno a los sesenta euros, resulta insignificante el pago de unos quince mil euros para los promotores de citas musicales de primer nivel como son los expuestos. Estas nuevas tarifas no se aplicaban hasta el momento en la ciudad como consecuencia de una decisión política adoptada durante los mandatos del alcalde socialista Sánchez Monteseirín . En relación con el tributo a los eventos, el Ayuntamiento de Sevilla precisa a este periódico que desde la entrada en vigor de estos cánones se han solicitado un total de 91 licencias de este tipo, de las cuales hasta el día de hoy se han concedido 46 (el resto o está en tramitación o se han archivado). Y se han abonado todas las tasas de las licencias de este tipo concedidas. Los precios a pagar por los organizadores de eventos difieren en función del aforo para el que esté dispuesto. Así, el primer escalón de dicha tasa fija un importe de 200 euros para aquellas actividades dirigidas a menos de 300 personas. De ese umbral asciende a 400 euros, cantidad que tendrán que pagar los actos para un aforo que oscile entre 300 y 450 personas. El tercer nivel de la tasa impositiva es 650 euros para los eventos que tengan un público de hasta 750 personas, y, a continuación, un precio de 900 euros para actos de hasta mil personas. A partir de ahí, para cada 1.000 personas más de público, se establece un incremento en la cuota de 250 euros, pudiendo superar los 16.000 euros en el caso de un concierto cuyo aforo sea de más 60.000 personas, como es el caso del artista onubense en estadio de la Cartuja durante dos fines de semana. No obstante, el gobierno municipal precisa que la mayoría de las tasas que se han emitido hasta la fecha proceden de eventos de aforos reducidos, por lo que oscilan entre los 200 y 300 euros cada una. No obstante, existen también tasas que sobrepasan los 10.000 euros como las aplicadas a Carrasco o Alejandro Sanz. En el caso de Dani Martín, lo recaudado fue 6.900 euros. El concierto de El Último de la Fila tendrá que abonar 16.150 euros. Desde el gobierno de José Luis Sanz insistían desde el primer momento en que esta medida impositiva no tiene ningún afán recaudatorio , sino que persigue que los servicios públicos que tienen que activarse en este tipo de eventos no supongan un coste para el bolsillo de los sevillanos, que «ya sufren algunas molestias indirectas como pueden ser los problemas de ruido o los cortes ocasionales de tráfico que llegan a producirse». En una entrevista con este periódico, el regidor hispalense admitía que, pese a la saturación de actos y el sobreesfuerzo municipal para dar cobertura en materia de limpieza, autobuses de Tussam o Policía Local, no es partidario de poner límite a los eventos. «Esta ciudad tiene un nivel de eventos muy importante y forma parte de nuestra identidad, de nuestra forma de ser y de nuestra idiosincrasia». A la par reconocía que faltan policías, prácticamente 500 agentes, y que es el gran problema que tiene la ciudad, insistía en su posición de no mostrarse partidarios a poner límites, aunque sí «de reordenar y reorganizar algunos». Y afirmaba que todos los eventos «no pueden cortar el tráfico», por lo que hay organizadores que «se tienen que convencer de que todos los días, a cualquier hora, no se puede», poniendo ejemplos de procesiones que se han reorganizado y han cambiado itinerarios, «y no han tenido ningún problema».