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Inglaterra cambia de himno: del 'God Save the King' a 'Wonderwall'

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Abc.es 
Cuando Inglaterra juega el 'God Save the King' ya no es el último himno que resuena en el estadio. Si el choque acaba en victoria, el rey puede esperar. La verdadera banda sonora del país, al menos durante este Mundial, nació hace treinta años en un estudio de Mánchester y comienza con un verso que hoy los ingleses entonan casi como una profesión de fe: «Today is gonna be the day...». El nuevo himno nacional, aunque no figure en ningún protocolo, se llama 'Wonderwall'. Lo que empezó como una celebración espontánea tras el estreno de Inglaterra en el Mundial de 2026 se ha convertido en uno de los símbolos del torneo. Después de cada victoria del equipo de Thomas Tuchel, los altavoces del estadio lanzan el clásico de Oasis y jugadores y aficionados responden como si llevaran toda la vida ensayándolo. Los futbolistas se abrazan por los hombros y cantan mirando a la grada; desde las tribunas, miles de voces terminan imponiéndose incluso al sistema de sonido. La escena volvió a repetirse tras el sufrido triunfo ante México en el Estadio Azteca, el que selló el pase a cuartos de final, donde Inglaterra se medirá a Noruega el próximo 11 de julio (23:00 horas). Ya no parece una moda pasajera, sino un ritual que ha conseguido algo que el fútbol inglés llevaba años persiguiendo: borrar la distancia entre una selección acostumbrada a convivir con la presión y una afición marcada por seis décadas de espera desde el Mundial de 1966. No fue casualidad. Antes del torneo, la Federación Inglesa propuso a la FIFA varias canciones para acompañar las celebraciones del equipo. Entre ellas estaba 'Sweet Caroline', convertida en la banda sonora de la etapa de Gareth Southgate. Pero el relevo en el banquillo también trajo un cambio de tono. La era Tuchel necesitaba otro sonido y terminó encontrándolo en uno de los grandes clásicos de Oasis. La primera vez que sonó fue tras el 4-2 frente a Croacia en Dallas. Nadie había preparado aquella respuesta. Simplemente ocurrió. Miles de aficionados comenzaron a cantar mientras los jugadores se acercaban a celebrarlo con ellos. Desde entonces, cada victoria ha reforzado ese vínculo. Harry Kane reconoce que difícilmente olvidará aquella noche. «Probablemente fue uno de mis momentos favoritos con la camiseta de Inglaterra y, especialmente, en un gran torneo», explicó en el pódcast oficial de la selección. «Esa conexión emocional con los aficionados... sabemos lo mucho que significa para ellos. Cantar 'Wonderwall' juntos fue realmente muy especial». La comunión alcanzó su máxima expresión en los dieciseisavos de final frente a la República Democrática del Congo. Tras una victoria agónica, Kane reunió a sus compañeros antes incluso de abandonar el césped para dirigirse a la grada. La celebración ya tenía liturgia propia. Jude Bellingham también se unió al coro mientras miles de ingleses convertían el estadio en una gigantesca sala de conciertos improvisada. Fuera del césped, la canción también ha encontrado una segunda vida. Liam Gallagher, siempre dispuesto a comentar la actualidad futbolística, celebró el triunfo con un escueto pero revelador mensaje en X: «Come on England. Come on Wonderwall». Después fue un paso más allá y volvió a reivindicarla como «la mejor canción jamás escrita». Su hermano Noel, autor del tema, también bendijo el fenómeno al recordar que «Wonderwall pertenece a la gente». No deja de ser paradójico. Durante años, la canción cargó con la etiqueta de ser el tema que alguien interpretaba en cualquier reunión familiar o de amigos. Convertida en meme y objeto de bromas en internet, pocos imaginaban que acabaría asociada al mayor sueño deportivo de Inglaterra. Quizá por eso funciona. Porque, igual que la selección inglesa, 'Wonderwall' también sabe lo que es convivir con una fama incómoda y esperar una segunda oportunidad. Treinta años después de su publicación, el mayor éxito de Oasis ha regresado a las listas británicas y se ha transformado en mucho más que una canción nostálgica. Las letras tampoco frenan el romanticismo. «Porque quizá tú seas quien me salve» («Because maybe You're gonna be the one that saves me») canta Liam Gallagher en un estribillo que los aficionados ya dedican indistintamente a Harry Kane, Jude Bellingham o a una selección empeñada en romper una sequía de sesenta años. En un país donde el fútbol es una cuestión de identidad nacional, la frase ha dejado de ser una declaración de amor para convertirse en una plegaria colectiva. Y aún puede quedar el último acorde. Liam Gallagher ya ha prometido que, si Inglaterra alcanza la final del 19 de julio, él y Noel volverán a compartir escenario para interpretar 'Wonderwall'. Hace no tanto parecía más probable que Inglaterra conquistara otro Mundial a que los hermanos Gallagher cantaran juntos sin discutir. Si el destino decide unirlas en una misma noche, Inglaterra no solo habrá encontrado un nuevo himno: quizá también la banda sonora perfecta para poner fin a sesenta años de espera.



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