El alimento tan completo que se puede consumir todos los días del mes y es especialmente recomendable a partir de los 40 años: es ideal en verano
Con la llegada del verano, la sardina vuelve a ocupar su lugar habitual en las mesas españolas, aunque pocos imaginan hasta qué punto este pescado azul puede resultar clave para la salud a largo plazo.
El doctor David Céspedes, médico especialista en longevidad, ha explicado por qué considera la sardina uno de los alimentos más completos que existen, hasta el punto de asegurar que sería posible basar la alimentación de todo un mes casi exclusivamente en ella sin sufrir carencias nutricionales relevantes.
"¿Sabías que existe un alimento tan completo que podrías pasar un mes entero comiéndolo y estar completamente nutrido?", plantea Céspedes, descartando de entrada opciones tan conocidas como la leche materna o los huevos. Según explica, reúne hasta 10 nutrientes clave: proteína de alta calidad, omega 3, calcio, vitamina D, vitamina B12, yodo, creatina y coenzima Q10, un conjunto de compuestos que, según señala, suele presentar niveles bajos en la población, especialmente a partir de los 40 años.
Cubre casi el 100% de los objetivos diarios
Este perfil nutricional coincide con lo que recogen distintas fuentes especializadas en alimentación. La Fundación Española de Nutrición señala que una ración de sardinas cubre casi el 100% de los objetivos diarios recomendados de ácidos grasos omega 3, mientras que su contenido en calcio, especialmente relevante cuando se consumen con espina, se sitúa entre los más altos de todo el grupo de pescados azules.
A esto se suma su aporte de vitamina D, un nutriente escaso en la alimentación habitual y presente de forma natural en muy pocos alimentos, además de minerales como el selenio, el fósforo o el yodo, este último fundamental para el correcto funcionamiento de la tiroides.
"Las sardinas aportan toda la proteína necesaria"
Céspedes respalda su afirmación citando un experimento propio dentro de su labor investigadora en Harvard. Según relata, su compañero de investigación (en tono sarcástico), Nick Norwitz, llevó a cabo una prueba consumiendo sardinas de forma prácticamente exclusiva durante un mes completo, ajustando únicamente la ingesta calórica diaria. El resultado, según el especialista, fue un aumento muy significativo de los niveles de omega 3 en sangre, manteniendo en todo momento una nutrición adecuada y sin desarrollar déficits relevantes en el resto de parámetros analizados.
El médico insiste en que la combinación de nutrientes de la sardina cubre necesidades que normalmente exigirían recurrir a distintos suplementos por separado. "Las sardinas aportan toda la proteína necesaria, junto al calcio de la espina y la vitamina D propia del pescado azul, especialmente importante en los meses de invierno", explica.
Además, recuerda que la sardina aporta minerales esenciales como el selenio, el magnesio, el potasio, el hierro y el yodo, todos ellos vinculados a funciones vitales del organismo, entre ellas el correcto funcionamiento de la tiroides.
