Doce guardias civiles masacrados con explosivos y metralla para obligar a Felipe González a negociar con ETA
Hoy se cumplen 40 años. Fue el 14 de julio de 1986. El PSOE de Felipe Gonzáles llevaba poco tiempo en el poder y ETA le preparó su particular "tarjeta de visita. El entonces jefe de los "comandos", Santiago Arróspide, "Santi Potros", ordenó a los "comandos" "pegar duro" para que el nuevo ejecutivo negociara con ellos. Y escogió a la Guardia Civil como objetivo. Antonio Troitiño, uno de los integrantes de la célula lo contó así en su declaración a la Policía una vez detenido.
"La información para este atentado la obtuvimos Iñaki (Ignacio de Juana), Idoia (Idoia López Riaño), Gamboa (Juan Manauel) y yo durante unas vigilancias que hicimos sobre el Parque de Automovilismo de la Guardia Civil, en las que se observaba la salida de un autocar que rutinariamente pasaba por la Plaza de la República Dominicana. Después de comprobar la información durante unos cinco días, decidimos que ya podíamos llevar a cabo el atentado".
"La furgoneta que cargamos de explosivo la había comprado Iñaki en el Rastro y la preparamos en el garaje de la calle Sambara los cuatro miembros del "comando", siendo Iñaki el que realizó toda la parte técnica, ya que es el que tiene mayor conocimiento de explosivos. La acción se planea en la calle Carranza y de allí se sale el día que se lleva a efecto el atentado, aunque previamente lo habíamos intentado unas cinco veces resultando fallido, al no aparecer el autobús".
"El día del atentado, Idoia y Gamboa trasladan la furgoneta cargada de explosivos a la Plaza de la República Dominicana, aparcándola en el lugar donde la noche anterior habíamos dejado un Citroën BX. Simultáneamente, Iñaki y yo nos dirigimos en un R-18, que nos había entregado la Organización, a la siguiente bocacalle, quedándose Iñaki al volante, mientras que yo me coloqué en una parada de autobús próxima con visión directa para accionar el mando a distancia en el momento en que el autobús pasara a la altura de furgoneta". "El dispositivo eléctrico lo había dejado perfectamente a punto Iñaki. Una vez que se produjo la explosión, nos trasladamos en el R-18 a las proximidades del garaje de Sambara, desde donde me dirigí al piso de Ricardo Ortiz e Iñaki hizo lo mismo".
El resultado fue el de doce guardias civiles asesinados ya que el coche bomba iba acargado en cargado su interior con cinco ollas a presión que contenían un total de treinta y cinco kilogramos de dinamita goma 2 y varios kilos de metralla compuesta por tornillos, tuercas, varillas metálicas y eslabones de cadenas de acero.
La frialdad del relato no puedeocultar la terrible perversidad de los que los cometieron y ordenaron. Atacar a guardias civiles con el objetuivo de que un Gobierno recién constituido y al que creían inexperto, cediera a sus pretensiones separatistas para implantar en el País Vasco y Navarra una especie de "república marxistaa leninista". El fanatismo de ETA no tenía límites y, ante un partido que había obteniddo una aplastante mayoría absoluta, se erigían en representantes de un pueblo que ante todo les temía dado el clima de terror impuesto a los ciudadanos.
