¿Quiénes son las personas deportadas por Estados Unidos que están en Costa Rica?
Detrás de los vuelos que cada semana aterrizan en Costa Rica hay decenas de historias y 28 nacionalidades distintas. Estos son los datos oficiales sobre las personas deportadas desde Estados Unidos que han llegado al país.
Las personas trasladadas a Costa Rica bajo el acuerdo migratorio con Estados Unidos provienen de 28 nacionalidades distintas y, según el director de Migración y Extranjería, Omer Badilla, todas fueron aceptadas por el país tras verificarse que no registran antecedentes penales.
“Costa Rica solo recibe personas que no tengan antecedentes criminales”, aseguró el jerarca a Revista Dominical, al explicar que esa condición forma parte de los criterios establecidos para el operativo.
Las estadísticas oficiales más recientes, con corte al 2 de julio, contabilizan 207 personas trasladadas desde Estados Unidos. De ellas, 95 ya habían salido de Costa Rica, 22 estaban en proceso de retorno hacia sus países de origen y 90 permanecían en territorio nacional.
El grupo más numeroso corresponde a personas de China (39), seguido por Brasil (31) y Colombia (32). También han llegado migrantes de Guatemala (13), Vietnam (11), Honduras (9), India (9), Uzbekistán (7), Camerún (6), Ecuador (6), Bolivia (5), Rumania (5), Albania (3), Azerbaiyán (3), Federación de Rusia (3), República Dominicana (3), Senegal (3), Bielorrusia (1), Chile (1), Francia (1), Irlanda (1), Kenia (1), Kirguistán (1), Marruecos (2), Mauritania (1), Nepal (1), Paraguay (1), Perú (2), Rusia (1), Turquía (2) y República Democrática del Congo (2).
Badilla añadió que el perfil de las personas trasladadas es diverso. Hasta el 2 de julio, el operativo había incluido dos adultos mayores y un menor de edad que viajaba junto a sus padres, quienes posteriormente regresaron a su país de origen. Asimismo, indicó que seis personas habían solicitado refugio en Costa Rica, mientras que la mayoría ha optado por el retorno voluntario o continúa valorando las alternativas migratorias disponibles.
¿Qué diferencia hay entre una persona deportada y una persona refugiada?
Las personas que llegan a Costa Rica en estos vuelos son deportadas por Estados Unidos, es decir, fueron expulsadas del territorio estadounidense por las autoridades migratorias. Su traslado al país responde al memorando suscrito entre ambos gobiernos y no implica que Costa Rica les haya reconocido ningún estatus de protección.
Una situación distinta es la de una persona solicitante de refugio. Se trata de alguien que pide protección internacional porque asegura que, si regresa a su país de origen, enfrenta un temor de persecución, violencia u otras amenazas.
Mientras el caso es estudiado, la persona puede permanecer legalmente en el país y solicitar autorización para trabajar.
“Costa Rica ha sido un oasis”, dice migrante
Una mujer sudamericana deportada y actualmente alojada en uno de los hoteles describió su experiencia en Costa Rica como un contraste con los días que pasó bajo custodia de ICE en Texas.
“Aquí la atención ha sido muy buena. Me atendieron, me dieron antibióticos y por el momento estoy bien. Ha sido un oasis“, relató.
Sin embargo, aseguró que durante su detención en Estados Unidos sufrió condiciones que califica como “inhumanas”. No se le expresó, ni a ella ni a las personas que conoció en el centro de detención, adónde iría hasta que se subió al avión.
“No se me respetaron los derechos para nada. Fue un trato inhumano. Todo era aguantar hambre y sobrevivir“, dijo. La mujer afirmó que compartía un cuarto con más de 30 personas, dormía en el suelo, pasaba días sin poder bañarse y recibió alimentación de mala calidad que le provocó problemas estomacales.
También sostuvo haber escuchado denuncias de otras personas detenidas que aseguraban haber perdido pertenencias durante su custodia.
Revista Dominical consultó a la Embajada de Estados Unidos sobre estas denuncias y los mecanismos para investigar eventuales abusos cometidos durante la detención migratoria. Al cierre de esta edición no se había recibido respuesta. También se solicitó la posición de la embajada del país de origen de la entrevistada, sin obtener respuesta antes del cierre. Además se solicitó una entrevista a la Presidencia de la República, pero no hubo respuesta.
Puede leer la investigación completa de Revista Dominical en este enlace.
