55 años del Lamborghini Miura SV: la leyenda que inventó el concepto 'Super Veloce'
Hablar del Lamborghini Miura es hablar del nacimiento del superdeportivo tal y como lo conocemos hoy. Cuando la firma italiana presentó la saga P400 en 1966, con su genial arquitectura de motor V12 central-trasero colocado en posición transversal, rompió todos los esquemas establecidos. Sin embargo, no fue hasta 1971 —hace ahora 55 años— cuando la marca alcanzó el paroxismo técnico y estético con el legendario Miura SV (Super Veloce). El Miura original y su posterior evolución, el Miura S (1968), eran máquinas tan fascinantes como indomables. Los pilotos de pruebas y los afortunados clientes de la época coincidían en que el coche era sumamente rápido, pero exigía manos expertas y presentaba ciertos compromisos en estabilidad a altas velocidades y en la lubricación mecánica. Lamborghini no miró hacia otro lado y tomó nota de cada detalle. El SV no nació únicamente para correr más, sino para hacerlo mejor. La mayor revolución técnica oculta bajo su carrocería fue la separación de los circuitos de lubricación del motor y la transmisión. En las versiones anteriores compartían aceite, lo que comprometía la fiabilidad. Con esta solución, la durabilidad del bloque V12 y del cambio dio un salto de gigante. Según Stephan Winkelmann, Presidente y CEO de Automobili Lamborghini «con el Miura SV, Lamborghini llevó la evolución del Miura a su máxima expresión e introdujo una denominación que se convertiría en una parte integral del ADN de la marca. Super Veloce siempre ha representado la interpretación más pura de las prestaciones.» Bajo el capó trasero, el icónico motor V12 de 3,9 litros apretó las tuercas para exprimir 385 CV a 7.850 rpm y un par máximo de 388 Nm. Estas cifras le permitían parar el cronómetro en el 0 a 100 km/h en menos de 5,5 segundos y superar con holgura los 290 km/h de velocidad máxima, colocándolo en la cima absoluta de la producción mundial entre 1971 y 1973. Para controlar semejante torrente de potencia, los ingenieros ensancharon el eje trasero, reajustaron la suspensión y rigidizaron el chasis. Los anchos pasos de rueda traseros y la pérdida de las famosas «pestañas» alrededor de los faros delanteros le otorgaron una presencia más limpia, agresiva y madura. Cincuenta y cinco años después de su debut (permaneció en producción hasta 1973 con un precio original de 8.600.000 liras), el apellido SV sigue vivo en la marca. Desde modelos icónicos como el Diablo SV o el Aventador SVJ, hasta la actual gama híbrida encabezada por el Revuelto (V12 HPEV) y el Urus SE Performante, la semilla sembrada por el Miura SV en 1971 sigue marcando el ritmo de la innovación y la pasión por los superdeportivos en Sant'Agata Bolognese.