Una noche de 1965, los Beatles concertaron una reunión con Elvis Presley en su casa de Beverly Hills. En ese momento, el cuarteto de Liverpool vivía obsesionado por la privacidad. George Harrison le dijo a Tony Barrow, jefe de prensa de la banda que «si esto va a ser otro sucio circo publicitario, lo mejor que podemos hacer es olvidarlo». Acordaron entonces absoluta discreción. Poco antes de las diez de la noche, el coronel Parker lideró una comitiva de limusinas hasta la casa del rey del rock. Allí, custodiados por la «mafia de Memphis» y el equipo de Elvis, comenzaron a hablar e improvisar algunas canciones. Después, se marcharon y al salir, John Lennon preguntó a sus compañeros: ¿alguno ha...
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