De un camión de catering al Air Force One: las amenazas que refuerzan el dispositivo de seguridad de Trump
Donald Trump subió ante las cámaras al Air Force One para abandonar Turquía después de la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara el pasado 8 de julio. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos no regresó a casa en ese avión. Poco después de ser visto entrando en la aeronave, fue sacado discretamente por otro acceso y trasladado oculto en un vehículo de catering hasta un C-32A de la Fuerza Aérea estadounidense.
La operación, revelada esta semana por The Washington Post y confirmada posteriormente por Reuters, respondió a una amenaza iraní considerada creíble por las autoridades estadounidenses. El antiguo Air Force One despegó como señuelo con periodistas y algunos funcionarios de la Casa Blanca que desconocían que el presidente ya no estaba a bordo.
La maniobra muestra hasta dónde han llegado las medidas adoptadas para proteger a Trump en un momento marcado por la guerra con Irán, las amenazas de Teherán contra funcionarios estadounidenses y los antecedentes de violencia política que han afectado directamente al presidente. Para el analista y experto en asuntos militares Guillermo Pacheco, el episodio debe analizarse desde la lógica de la protección presidencial y la evaluación del riesgo.
"Lo atrapé antes de que él me atrapara a mi"
“Una amenaza creíble cambia el objetivo de la protección: ya no basta con defender al presidente, también hay que impedir que el adversario sepa dónde está y pueda anticipar sus movimientos”, explica Pacheco a La Razón. La amenaza iraní no apareció con la guerra de 2026. Estados Unidos lleva años denunciando planes de Teherán contra antiguos altos funcionarios estadounidenses en represalia por la muerte del general iraní Qasem Soleimani en 2020. Pero la dimensión personal que el asunto ha adquirido para Trump quedó especialmente clara este año.
Tras el inicio de la guerra contra Irán, el propio presidente reconoció que los planes iraníes para asesinarlo habían influido en su pensamiento. Al referirse a la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, Trump declaró a ABC News: «Lo atrapé antes de que él me atrapara a mí»—.
A esa amenaza exterior se suma la experiencia de la campaña electoral de 2024. Trump sobrevivió en julio de aquel año a un intento de asesinato durante un mitin en Butler, Pensilvania, cuando un atacante disparó contra el escenario y una bala alcanzó al entonces candidato republicano en la oreja.
Dos meses después se produjo un segundo intento en su campo de golf de West Palm Beach, Florida. Los dos episodios obligaron al Servicio Secreto a revisar sus procedimientos y contribuyeron a reforzar las medidas de protección alrededor de Trump.
Cambios en el Air Force One
“Una amenaza interna puede proceder de individuos aislados o pequeños grupos y ser difícil de anticipar porque puede surgir con poca planificación o dejar pocas señales previas. Los intentos de asesinato contra Trump evidenciaron precisamente vulnerabilidades relacionadas con la protección física del presidente, el control de perímetros y la vigilancia de espacios próximos a sus apariciones públicas”, señala Pacheco.
La preocupación por la seguridad se extiende también a uno de los principales símbolos de la presidencia: el Air Force One. Trump había viajado a Turquía en el Boeing 747-8 entregado por Qatar y adaptado aceleradamente para su utilización presidencial. El aparato, valorado originalmente en cientos de millones de dólares, ha generado desde el principio interrogantes sobre el tiempo necesario para incorporar los sistemas de comunicaciones, defensa y protección requeridos para transportar al presidente.
Después de las dudas sobre sus capacidades defensivas, Trump anunció en julio que el avión sería retirado temporalmente para llevar su seguridad al máximo nivel. Mientras se realizan esas mejoras, el presidente volverá a utilizar los antiguos aparatos presidenciales. La cuestión resulta especialmente relevante después de conocerse la operación de Ankara. La amenaza detectada no estaba dirigida únicamente contra Trump: las informaciones publicadas apuntan a un posible ataque contra la aeronave presidencial, lo que obligó a ocultar cuál de los aviones transportaba realmente al mandatario.
Un búnker bajo la Casa Blanca
También la infraestructura física de la Casa Blanca ha quedado bajo mayor atención. Las obras del nuevo salón de baile promovido por Trump han vuelto a poner el foco sobre las instalaciones militares subterráneas existentes bajo el complejo presidencial. El propio Trump ha hablado de la construcción de un gran complejo militar bajo la zona, aunque buena parte de las características y capacidades de esas instalaciones permanece clasificada.
Aunque no existe evidencia pública que vincule las obras de la Casa Blanca con la amenaza iraní, estas coinciden con un refuerzo de la seguridad en torno a Trump. La guerra con Irán ha trasladado parte de sus consecuencias al entorno presidencial, desde los protocolos de viaje y el uso del Air Force One hasta las medidas para mantener en secreto los movimientos del mandatario.
