Un esqueleto de hace 700 años revela la primera muerte conocida por una de las armas más temidas de la Edad Media
Los restos de un hombre de unos 20 años hallados en el castillo de Stirling, en Escocia, podrían corresponder a la primera víctima identificada de un ataque con trabuquete. Su esqueleto presenta más de 160 fracturas provocadas por un impacto de enorme fuerza, compatible con el golpe de una piedra lanzada durante el asedio inglés de 1304.
El individuo, conocido como esqueleto 150, fue descubierto en 1997 bajo la capilla del castillo. La doctora Jo Buckberry, de la Universidad de Bradford, encontró 61 fracturas en el cráneo, casi 60 en las costillas y graves daños en brazos y piernas.
La magnitud de las lesiones hace pensar que murió en el acto. Los investigadores comparan los daños con los que actualmente pueden producirse en un accidente de tráfico, un atropello ferroviario o una caída desde más de 20 metros.
Esta última posibilidad, sin embargo, ha sido descartada. La forma en la que se rompieron algunos huesos indica que el joven estaba de pie, agachado o en movimiento cuando recibió el impacto. Los investigadores comenzaron entonces a buscar qué arma medieval podía haber provocado unas lesiones semejantes.
Un posible combatiente del asedio de 1304
El esqueleto apareció junto a los restos de otras ocho personas. Cinco fueron datados a comienzos del siglo XIV y presentaban lesiones que apuntan a muertes violentas, por lo que los investigadores creen que podrían haber sido combatientes.
Las fechas coinciden con uno de los periodos más convulsos de la historia del castillo de Stirling. La fortaleza, situada en un enclave estratégico durante las guerras de independencia de Escocia, cambió de manos cinco veces entre 1296 y 1304.
Precisamente en 1304, Eduardo I de Inglaterra lanzó un gran asedio contra el castillo. Las tropas inglesas utilizaron entonces trabuquetes, enormes máquinas capaces de lanzar piedras de más de 100 kilos contra las fortificaciones.
Una piedra lanzada por un trabuquete
Para Buckberry, el impacto directo de uno de esos proyectiles es la explicación que mejor encaja con las lesiones. Durante aquel asedio, los ingleses utilizaron además el célebre War Wolf, considerado uno de los mayores trabuquetes construidos en la Edad Media.
Las crónicas de la época describen la enorme potencia de estas armas e incluso relatan que una de las piedras lanzadas atravesó dos muros del castillo.
Los investigadores no pueden saber qué trabuquete disparó el proyectil que habría alcanzado al joven ni confirmar que fuera el War Wolf. La hipótesis se basa en el tipo de lesiones, la posición de la víctima en el momento del impacto, la antigüedad de los restos y las crónicas del asedio.
El caso es especialmente excepcional porque los trabuquetes no estaban pensados para atacar a personas concretas, sino para destruir las defensas de las fortalezas. De confirmarse la hipótesis, el esqueleto podría convertirse en la primera evidencia arqueológica directa conocida de una muerte causada por una de estas armas.
