La cultura del bronceado ha cambiado en los últimos años y cada vez hay una mayor conciencia de los riesgos que tiene abusar del sol sin protección . Pero es prácticamente imposible no volver de las vacaciones con un tono de piel más oscuro que, si se ha conseguido, de forma progresiva, resulta, en general, bastante favorecedor. Por eso a la vuelta del verano uno de los principales deseos es alargar ese bronceado. Para conseguirlo, no hace falta seguir exponiéndose al sol ni acudir a las cabinas de bronceado, ya que ambas prácticas tienen un importante riesgo para la piel, fomentando el envejecimiento prematuro. La recomendación de los expertos es hidratar de forma intensa la piel, de manera que se inicie también la reparación necesaria tras los meses de sol. «Después del verano interesa centrarse especialmente en recuperar la barrera cutánea . Una piel flexible, nutrida y bien hidratada mantiene un aspecto mucho más luminoso y el bronceado se ve más uniforme», explican los expertos de Druni . La dermatóloga Cristina de Hoyos recuerda que « el bronceado no es un signo de salud de la piel , sino una respuesta defensiva frente al daño provocado por la radiación ultravioleta. Cuando la piel recibe radiación UV aumenta la producción de melanina, el pigmento responsable de su coloración, como mecanismo de protección. Aunque culturalmente asociemos ese tono dorado con una apariencia saludable, un bronceado es la respuesta de la piel a una agresión. No existe un bronceado seguro y el pigmento adquirido ofrece una protección muy limitada, por lo que nunca sustituye a la fotoprotección». Además, explica que el bronceado desaparece porque la piel se renueva de forma natural. Entre las recomendaciones para poder alargar ese tono de piel, Cristina de Hoyos aconseja la hidratación. «Una buena hidratación corporal diaria no fija literalmente la melanina, pero ayuda a mantener la superficie cutánea en mejores condiciones, reduciendo la descamación visible y mejorando el aspecto general de la piel». La experta recomienda aplicar una crema corporal a diario , preferiblemente después de la ducha, sobre la piel ligeramente húmeda. Ingredientes como glicerina, ácido hialurónico, ceramidas, urea en concentraciones adecuadas o lípidos emolientes pueden ser interesantes para ayudar a recuperar la función barrera. Los expertos de Druni , por su parte, apuestan por mantener el uso del aftersun las semanas posteriores a las vacaciones. «Puede ayudar a conservar la piel suave y a reducir esa descamación que acaba llevándose por delante el bronceado». Aconsejan elegir «fórmulas hidratantes, nutritivas y calmantes y activos como el aloe vera, la manteca de karité o determinados aceites vegetales». Otro de los consejos para alargar el bronceado, según la doctora Cristina de Hoyos, es optar por «duchas templadas, de duración razonable, y limpiadores suaves, especialmente si la piel está tirante, sensible o comienza a descamarse. El agua muy caliente y los jabones con gran poder desengrasante pueden favorecer la pérdida de lípidos de la superficie cutánea y aumentar la sequedad ». Aunque es cierto que el bronceado se va eliminando conforme la piel se renueva, y la exfoliación es precisamente el ritual que incentiva esa renovación, no hay que prescindir completamente de ella, según los expertos. Eso sí, la exfoliación debe realizarse de forma muy suave y, como mucho, una vez a la semana. «Una exfoliación física intensa y frecuente puede acelerar la eliminación de las células más superficiales y hacer que el tono adquirido desaparezca antes de forma visible. Sin embargo, una exfoliación suave y ocasional puede ayudar a conseguir una piel más uniforme. Por ello, después del verano no es recomendable 'frotar' la piel de forma agresiva . Es preferible evitar exfoliantes muy abrasivos», aconseja la doctora Cristina de Hoyos. El único bronceado saludable es aquel que proporcionan los autobronceadores , y precisamente son ellos también los mejores aliados para mantener ese tono dorado en la piel. Hay que recordar que estos productos no protegen del sol, y que aunque la piel esté más oscura, siempre que se esté expuesto a los rayos UV hay que aplicar una protección solar. Los autobronceadores consiguen subir el tono, ya que, como explica de Hoyos, «contienen dihidroxiacetona (DHA), una molécula que reacciona con componentes de las células más superficiales de la piel y genera una coloración temporal, sin estimular la melanina mediante radiación ultravioleta. Para conseguir un resultado uniforme conviene preparar previamente la piel, prestando especial atención a las zonas más secas, como rodillas, codos y tobillos, y aplicar el producto de manera homogénea».