Alanis Morissette asegura haber vivido una auténtica pesadilla . La cantante canadiense acaba de llevar a los tribunales a quien fuera su directora de gira, a la que acusa de haberla sometido a una campaña de amenazas y chantaje con un asunto especialmente delicado de por medio, unas drogas encontradas en su equipaje durante un viaje a España. Según la demanda presentada por Morissette , su antigua empleada, Keren Urinov, habría llegado a amenazarla con contar a las autoridades británicas que la marihuana y la xilacina encontradas pertenecían a la artista si no accedía a una serie de exigencias laborales. Todo comenzó en un aeropuerto rumbo a España en julio de 2025. Alanis Morissette y parte de su equipo se encontraban en Reino Unido, preparándose para continuar su gira por España, cuando las autoridades decidieron registrar una de las maletas. De acuerdo con el escrito judicial, Urinov se identificó entonces como propietaria del equipaje. Posteriormente habría explicado a Morissette y al resto del equipo que había sido detenida y que los agentes habían encontrado en la maleta marihuana y xilacina, un sedante no opioide utilizado habitualmente como tranquilizante veterinario. La versión que figura en la demanda sostiene que Urinov reconoció ante los agentes que la maleta y su contenido eran suyos y mostró además una licencia israelí que acreditaba el uso médico de marihuana. Tras el interrogatorio, siempre según el relato de Morissette, fue puesta en libertad. La historia no terminó ahí. Al día siguiente, Urinov habría viajado a España para reincorporarse a la gira y, posteriormente, habría vuelto a ser interrogada por las autoridades británicas cuando el equipo regresó al Reino Unido. Según la demanda, volvió a afirmar entonces que la maleta y las sustancias le pertenecían. Morissette sostiene que una vez terminada la gira, Urinov y su abogado comenzaron a enviarle una serie de cartas en las que le reclamaban que dijera a las autoridades británicas que las drogas eran suyas, a cambio de evitar, según la cantante, que la relacionaran con un supuesto delito de tráfico de drogas. La extrabajadora exigía un contrato a tiempo completo durante 15 años como directora de gira, con una remuneración equivalente a la del puesto, incrementos anuales y bonificaciones. También habría solicitado que Morissette contratara a un abogado de inmigración para ayudarla a conseguir autorización para trabajar en Estados Unidos. La cantante asegura que rechazó las exigencias y que las comunicaciones posteriores fueron cada vez más contundentes. Por su parte, Keren Urinov sostiene una versión totalmente distinta. Su abogado en Reino Unido, Mark Lewis, ha negado las acusaciones de chantaje y sostiene que su clienta pretende limpiar su nombre y demostrar ante los tribunales lo sucedido. Además, Urinov presentó una demanda contra Morissette en Londres 13 días antes de que la cantante presentara su propia demanda en California. Por el momento, no han trascendido públicamente todos los detalles de las acusaciones formuladas por la exempleada en ese procedimiento, pero la historia se pone interesante.