Tenía claro que la obra del metro encontraría un escollo en algún momento porque es un proyecto enorme de más de 1.300 millones que tiene levantada media ciudad, pero lo de aplazar una adjudicación de obra por la complejidad técnica no me lo vi venir. Reconozco que me pierdo en esos trámites eternos de licitaciones, adjudicaciones y aperturas de sobres. A estas alturas de la película, con tres tajos de obra en marcha y un plan diseñado con la precisión de un relojero para llegar a las elecciones de 2030 con la línea inaugurada o al menos con la cinta puesta, pensaba que las complejidades había quedado resueltas. Por lo que nos contaba hace unos días el compañero Mario Daza...
Ver Más