La plaza de Cortegana se llenó en una tarde de calor y acabó viendo salir a hombros a los tres toreros. Diego Urdiales dejó la medida y la belleza; David de Miranda puso poder y decisión para celebrar su 33 cumpleaños con tres orejas; y Javier Zulueta confirmó, especialmente ante el sexto, que tiene gusto y cabeza para entender lo que cada toro le pide. Urdiales recibió al primero, de Villamarta, por verónicas y quitó después por chicuelinas. Brindó a David de Miranda la faena a un toro noble que le permitió torear a media altura. El riojano dejó pases precisos y preciosos, sin perder nunca el sitio ni la compostura. Una estocada desprendida, de efecto fulminante, puso fin a...
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