Antes o después, el delegado del Gobierno en Andalucía, ante una tragedia provocada por los narcotraficantes en cualquier punto del litoral andaluz o del Guadalquivir, dirá que nadie previó que eso pudiera ocurrir. Como en Ceuta, dirán que no había avisos concretos. Que no se había utilizado el procedimiento adecuado. Que faltaba el sobre lacrado. Esta semana se sorteó la tragedia en Almería con varios heridos al embestir una narcolancha a una patrullera; dos de ellos evacuados al Hospital de Poniente. En este caso, hubo suerte, no como en Barbate o Huelva, con dos muertos en cada ocasión. La Asociación Unificada de la Guardia Civil insiste en la «escalada de violencia». En Málaga se produjo un nuevo tiroteo –en algún...
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