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Luis Carlos Arias Schreiber: “Si Alejandro Olmedo hubiera pertenecido a una élite limeña o arequipeña, sería extraordinario lo que ha logrado”

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Un librazo. Alejandro Olmedo. El peruano que conquistó Wimbledon (Ediciones B), de Luis Carlos Arias Schreiber, es una apasionante biografía sobre uno de los deportistas peruanos más importantes de la historia. Para valorar a Olmedo, resulta necesario conocer el contexto en el que construyó su leyenda. La República conversó con el autor.

-El libro tiene un tono anglosajón. ¿Influyó la tradición anglosajona para tu biografía de Alejandro Olmedo?

-En Perú, creo que ningún tenista tiene una biografía escrita. En América Latina hay pocos, pero los hay. Pero, sobre todo, es una tradición anglosajona. En Estados Unidos se encuentran libros de tenis de todas las épocas. De hecho, muchos me han servido como fuente para el libro de Olmedo, porque de las biografías de tenistas importantes de mediados del siglo XX, prácticamente en todas aparece Alejandro Olmedo en algún pasaje. Incluso en pasajes importantes. Por ejemplo, en la autobiografía del australiano Rod Laver, que es una leyenda de todos los tiempos, menciona extensamente a Olmedo en varios pasajes. Incluso dice que el partido que más le dolió perder fue uno contra Olmedo. Estamos hablando de la leyenda Rod Laver.

-¿Y cuál sería la biografía de tenista más conocida?

-El libro más conocido, seguramente, es el de Andre Agassi, Open. Bueno, lo escribió Moehringer, que es un premio Pulitzer.

-Siempre hay un ghostwriter por ahí.

-Claro, tenemos la biografía de Pete Sampras, que la escribió Peter Bodo, que es el crítico de tenis del New York Times.

-Si no me equivoco, este es tu primer libro.

-El primero que publico con mi nombre. He tenido otras experiencias, pero este es mi primer libro.

-¿Desde cuándo te interesa la figura de Alejandro Olmedo?

-Desde que hacía periodismo deportivo en los 90, me interesaba este tema. En realidad, me interesaban los temas deportivos sobre los que se ha investigado poco. Como periodista deportivo, me llamaba mucho la atención que hubiera un peruano campeón de Wimbledon, que estuviera en el Salón Internacional de la Fama del Tenis, que hubiera ganado la Copa Davis y el Abierto de Australia. Wimbledon es el torneo más importante y antiguo del tenis mundial. En 2027, cumple 150 años de historia. Solo un latinoamericano lo ganó. Ese es Olmedo. Ese interés se reforzó más cuando preguntaba por él y me respondían que Olmedo era estadounidense. Sin embargo, luego veías que en el Estadio Nacional estaban los laureles deportivos de Olmedo, un reconocimiento que solamente se lo dan a los deportistas peruanos.

1959. Alejandro Olmedo en un partido de exhibición en Arequipa. Foto: Difusión.

-Aparte de Olmedo como gran personaje, nos presentas, asimismo, un contexto de época. No se habla mucho del contexto cuando se habla de Olmedo y creo que eso es fundamental para tener un panorama claro de lo que consiguió. ¿A qué crees que se deba que no sea tan conocido en el imaginario peruano?

-Creo que hay una suma de factores diferentes. Sin duda, es importante que él se haya ido a vivir a Estados Unidos a los 18 años y vivió allí más de 60 años. Regresó a Perú muchas veces. Algunas visitas eran públicas, como homenajes, partidos de exhibición y apariciones en prensa. Sumado todo esto, serían siete u ocho visitas. Las demás visitas eran de índole familiar. Influye que no haya estado mucho en Perú. Lo otro tiene que ver con esa narrativa falsa de que él todo lo que ganó y jugó fue para Estados Unidos, cuando la Copa Davis es el único torneo que jugó por Estados Unidos y por Perú sí jugó más bien sudamericanos, bolivarianos, panamericanos, hasta la categoría máster.

-Es famosa la polémica de su convocatoria para jugar por Estados Unidos.

-Fue una polémica más de allá que de acá. En Perú era un orgullo. Muchos se preguntaban cómo un país con 170 millones de habitantes, y siendo una potencia mundial del tenis, tuviera que recurrir a un tenista peruano para que enfrentara a los australianos, que en ese momento dominaban el tenis mundial. Olmedo cumplía los requisitos para jugar y le puso más ají a la polémica cuando no se quiso nacionalizar.

-Era una época donde el sentimiento de pertenencia era muy fuerte.

-Claro, le ofrecieron nacionalizarse y no quiso. En ese tiempo, nacionalizarse era visto como una traición a la patria. Le pasó a Yma Sumac, por ejemplo, que es un personaje que tiene muchos paralelos con la vida de Olmedo. Cuando ella se nacionalizó, acá generó un rechazo muy fuerte. Olmedo, como dije, cumplía los requisitos; por ejemplo, podía jugar la Copa Davis por Estados Unidos siempre y cuando no la haya jugado antes por Perú. Recordemos, además, que en los años 50 se tenía que hacer el servicio militar. Si se nacionalizaba estadounidense, muy probablemente hubiera tenido que hacer el servicio militar y en Estados Unidos ya se estaba discutiendo si debía entrar o no a Vietnam.

"Alejandro Olmedo. El peruano que conquistó Wimbledon" (Ediciones B). Precio: S/ 89. Imagen: Difusión.

-Había una paranoia generacional.

-Claro. Hubo tenistas que fallecieron en la Segunda Guerra Mundial o que vieron interrumpidas sus carreras por ir a la guerra con su país. Lo mismo había pasado en la guerra de Corea. Cuando se dio la polémica de Olmedo, había un caso mundial. Elvis Presley estaba pasando lo mismo. Ya había vendido millones de discos y tuvo que interrumpir su carrera para hacer el servicio militar. Se fue a un pueblo chico, en donde había una base militar estadounidense, en Alemania.

-Olmedo genera la impresión de haber sido alguien que pensaba muy bien lo que iba a hacer.

-Olmedo aprovechó todas las oportunidades que se le presentaron. Pero Olmedo tenía motivos para ser cauto. Olmedo sufrió discriminaciones. En Perú sufrió discriminación y cuando fue a Estados Unidos lo hizo en una época en donde la segregación racial era formal. Hay que imaginarse lo que pudo haber pasado.

-A la polémica sobre si Olmedo es peruano o estadounidense, se suma lo de ser amateur o profesional.

-En esa época el tenis era amateur en cuanto a los grandes torneos, como Roland Garros, lo que ahora es el US Open, el Abierto de Australia o la Copa Davis, y no se recibía un premio en efectivo por hacerlo. Tenías la gloria de ser campeón. Estarías en todos los periódicos, la duquesa de Kent te entregaba la copa en Wimbledon, el nombre del ganador escrito en la copa, pero de dinero, no recibías nada. Esto era un tema para los tenistas que no tenían la vida resuelta económicamente. Y ya desde los años 50, empieza a introducirse el profesionalismo en el tenis. No en ese circuito, sino en empresarios que contrataban a los mejores tenistas y organizaban, fuera de ese circuito amateur del que salían, giras por todo el mundo, en las que los mejores ocho o diez tenistas del mundo se enfrentaban entre ellos.

-¿Cómo un espectáculo deportivo?

-Circense deportivo. Era una vida de circo. Algo parecido a lo que en basketball hacían los Harlem Globetrotters. El campeón de Wimbledon, del Roland Garros o la Copa Davis era inmediatamente captado por estos empresarios, básicamente por Jack Kramer. No se jugaba por diversión; era un circuito muy competitivo porque eran los mejores del mundo. Pero ya no aparecían en los grandes clubes de Nueva York o Londres. Es más, eran un poco deportados de ese ambiente porque había mucha oposición entre el amateurismo y el profesionalismo. 1959 es un año extraordinario para él. Campeona en Australia, campeona en Wimbledon y llega a la final de lo que ahora es el US Open. Kramer, inmediatamente, le ofrece un contrato profesional. Así se integra al grupo de Kramer, en donde estaban los mejores tenistas del mundo. Rod Laver fue también parte de ese grupo profesional en 1963. Pero un año antes había conseguido los cuatro Grand Slams de tenis, toda una hazaña; y no pudo defender sus coronas por ser parte del circuito profesional. Recién en 1968 empieza la Era Abierta, cuando profesionales y amateurs comienzan a competir en los mismos torneos. Ese era el contexto de Alejandro Olmedo.

1959. Alejandro Olmedo y la duquesa de Kent, en Wimbledon. Foto: Difusión.

-Entonces, la inquietud no se aclara, se potencia. ¿Por qué no se valora más a Olmedo en Perú?

-Si Alejandro Olmedo hubiera pertenecido a una élite limeña o arequipeña, sería extraordinario lo que ha logrado. El tenis, en esos años, era mucho más elitista de lo que es ahora. Entonces es muy meritorio lo que consiguió. Llegó al tenis por su papá, que trabajaba en el Club Internacional de Arequipa. Olmedo siempre fue el mejor. Teniendo 14 años, les ganó a todos en un torneo del club. Olmedo sufrió mucha discriminación, pero también hubo gente que lo ayudó, como Jorge Harten, que era el presidente de la Federación Peruana de Tenis. Harten tenía una mentalidad progresista de querer abrir el tenis como una posibilidad para que los jóvenes se desarrollen como personas. Ve en Olmedo el gran ejemplo que quería pregonar. Igual, en Lima también sintió discriminación.

-Esa sensación lo persiguió siempre.

-Así es. Olmedo tiene un lado de misterio. Olmedo llegó a jugar en todo el mundo, pero quería tener una vida más tranquila. Por eso deja todo cuando le ofrecen ser entrenador de tenis en el Hotel Beverly Hills, que era el sitio de los ricos y famosos de Hollywood. Se convierte en una de las figuras icónicas de los 60. Olmedo le daba clases a Kirk Douglas, Charlton Heston, Katharine Hepburn, Raquel Welch…

-¿Recibió en ese lugar el reconocimiento social que nunca tuvo?

-Creo que fue una de las etapas más felices de su vida. Él siempre quiso ser el señor Olmedo y lo logra ese hotel. Forma una familia, a la que le da una casa en Encino, una casa con piscina y cancha de tenis. Olmedo vivió muy bien.




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