El incendio de este verano llegó cuando en El Hato y el Garabato tocaba embotellar y preparar la vendimia. En Formariz, una pequeña localidad de las Arribes del Duero zamoranas , el fuego paralizó la actividad, la movilidad quedó restringida y, durante días, faltaron o fallaron servicios básicos como la luz, el agua y las comunicaciones. «El pueblo fue evacuado, nosotros nos quedamos a colaborar con los equipos de extinción», recuerdan José Beneitez y Liliana Fernández, responsables de esta microbodega. Ahora, semanas después de aquello, con la uva ya en bodega y las fermentaciones en marcha, el fuego sigue presente : en las cepas abrasadas por el calor, en los cerramientos que habrá que rehacer y en una cosecha cuya...
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