Abril Gordienko: oficialistas buscan ‘ponernos una mordaza a los diputados de la oposición’
Entre fotos de familiares que le dan calor a su despacho, Abril Gordienko encara la Asamblea Legislativa desde una trinchera inédita: el reto de ser la única diputada del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).
En el despacho hay varias pistas de su mundo... En su escritorio descansa una fotografía de espaldas junto a su esposo durante el Plantón por la Democracia, haciendo compañía a una simpática jarra —obsequio de una amiga— que la ilustra con el traje de Superwoman y los colores rojiazules de la Unidad.
En la pared, un mapa de Costa Rica le recuerda inveitablemente la casa de sus padres, donde la sala principal siempre estuvo presidida por un plano idéntico.
Rodeada de estos símbolos, la abogada de 58 años recibe a Revista Dominical para conversar sobre la polarización, sus prioridades y el peso de ser una fracción unipersonal en tiempos políticos convulsos.
—¿Qué ha encontrado en la Asamblea Legislativa desde su llegada?
—Han sido meses de mucho crecimiento. Tenía la expectativa de que el gobierno, al tener mayoría, iba a establecer más fuentes de comunicación, que íbamos a ser más ágiles en términos de aprobar más proyectos. Cuando uno tiene mayoría puede tender puentes, dialogar, negociar con tranquilidad, y eso no ha sido así. Pero es lo que hay y con eso igual seguimos tratando de cosechar.
—Hay curiosidad sobre cómo se crea la unión democrática de diputados de oposición. ¿Cómo empezó esta idea?
—Surgió en un desayuno en mi casa. No recuerdo quién lo propuso, pero se acercaba el 1.º de mayo y había que tomar decisiones sobre una serie de cosas, como la elección del directorio legislativo. Queríamos explorar cuáles eran nuestras similitudes, en qué estábamos de acuerdo y en qué no. Queríamos conocernos un poco más. Se fue construyendo orgánicamente y de ahí en adelante nos reunimos varias veces con nuestros equipos para construir lo que iba a ir dentro de la alianza.
”Desde el primer día tuvimos muy claro que lo fundamental que nos unía era que la democracia estaba bajo ataque, que la separación de poderes se estaba poniendo un poquito en jaque por parte del ejecutivo anterior y se confirmó que desde este también.
”De ahí pasamos a decir que no podemos estar unidos solo por lo que queremos defender, sino también por lo que queremos construir. La Unidad Social Cristiana tiene una historia de capacidad de hacer alianzas en momentos históricos que demandaban acuerdos inverosímiles, como fue el acuerdo del 48 con don Manuel Mora y la Iglesia Católica para dejar ese gran legado que han sido las garantías sociales y el Código de Trabajo".
— Este posicionamiento puede generar anticuerpos. ¿Cómo ha manejado esto a nivel interno?
—Sobre el cuestionamiento de por qué me uní con tal partido o con tal otro, me siento tan tranquila, tengo claras las prioridades y que voy a mantener mi claridad ideológica. Aliarme con personas con las que tengo una base de propósitos y principios en común no me genera ningún problema. Además, tenemos el respeto y el acuerdo previo de que cuando sea necesario votamos diferente, y ya ha pasado. Hemos seguido respetándonos.
— Esta semana ha estado bajo el foco por su denuncia sobre la propuesta que le hizo un pastor a cambio de votos en campaña. ¿Por qué tomó la decisión de exponerlo?
—Como persona creyente, es doloroso que cualquier autoridad religiosa haya hecho lo que me pasó a mí. Se había venido hablando en plenario con cierta ligereza y atacando a los partidos tradicionales. El partido de gobierno ha construido mucho su reputación diciendo que todo lo que se hizo antes se hizo mal. Se venía diciendo que estos partidos buscaban a la comunidad evangélica como botín político. Después de esa expresión, me tocaba a mí hablar y conté algo que es cierto, algo que me ocurrió.
”Por supuesto que es incómodo al oficialismo, porque ahí hay varios representantes, pastores de iglesias evangélicas. Yo no acusé a todas, al contrario, respeto muchísimo a las comunidades evangélicas.
”Pero que quede claro que tampoco está bien que ellos estén lanzando ese tipo de acusaciones. A mí me pasó una experiencia muy incómoda y desagradable, pero ellos pretenden que yo tenía que haber denunciado penalmente a la persona que me hizo esta propuesta. Resulta que lo que esta persona hizo no tipifica como delito, no es un delito electoral. El delito sería que yo le hubiera comprado votos.
”El delito no es ir a ofrecer algo tan fantasioso como que me podían garantizar 42.000 votos. Ellos no le explican nada de eso a sus seguidores en una semana en que casualmente tuvieron muchos problemas
”Lo veo como un intento de distracción del electorado para que no se fijen tanto en que tienen un diputado cuestionado por hostigamiento sexual, una diputada cuestionada por la Procuraduría de la Ética, otro diputado al que el Colegio de Abogados sancionó con ocho años de inhabilitación, que el gobierno de Estados Unidos haya dicho que Costa Rica está en la lista negra de países con mayor flujo de drogas, y todos los cuestionamientos contra los ministros de Hacienda y Seguridad.
Si ellos quieren seguir con eso, que sigan. Yo estoy a la disposición del Ministerio Público y del TSE cuando lo consideren necesario, pero estoy muy tranquila porque no he cometido ningún delito y no tengo por qué denunciar penalmente lo que no es un delito.
”El control político es precisamente para hacer visibles aquellos hechos que son reprochables éticamente, aunque no sean ilegales. Más bien, lo que ellos están haciendo es gravísimo en una democracia: tratar de ponernos una mordaza a los diputados de la oposición".
Nota de redacción: Posterior a la entrevista, se le solicitó a la diputada Gordienko una declaración sobre lo establecido en el artículo 279 del Código Electoral. Este artículo establece pena de prisión de dos a doce meses para quien, mediante dádivas, promesas de dádivas, violencia o amenazas, trate de inducir o induzca a una persona a adherirse a una candidatura, votar en determinado sentido o abstenerse de hacerlo.
Dicha norma establece pena de dos a seis años de prisión cuando esas conductas se cometan bajo circunstancias agravantes como lo serían: cuando sea cometida por funcionarios públicos o cuando patronos o sus representantes utilizan coacción, violencia, amenazas o represalias contra trabajadores para influir en su decisión electoral.
A partir de esa disposición la diputada Gordienko explicó que el artículo 279 tiene un vacío legal, pues no contempla el caso que le sucedió a ella. Las conductas tipificadas como delitos electorales contemplan a quien ofrece o entrega una dádiva para inducir a otra persona a votar de determinada manera; pero no incluye a quien solicite dinero a cambio de conseguir votos. “Es decir, hoy en día, si bien es moralmente reprochable y muy lamentable, esa conducta no es delito”, explica la diputada. Por esa razón, Gordienko indicó que presentarían un proyecto de ley para subsanar esa laguna legal e incorporar sanciones para ese tipo de casos.
— ¿Es sostenible seguir en este ambiente de acusaciones, señalamientos y discursos de odio?
—Creo que ya hay fatiga. Llevamos cinco meses de haber empezado esta administración y ya hay una saturación en la percepción ciudadana por el volumen de la violencia, del discurso hostil, de los insultos y la banalización de las ofensas. Parece que llevamos ya tres años, la gente está realmente cansada.
”Estoy optimista porque veo a la gente más proactiva, atreviéndose a criticar y a reclamar su espacio democrático. Todo se sigue manejando como si estuvieran en campaña política. La oposición está en proceso de analizar ese fenómeno y desarrollar las estrategias que tenemos que desplegar pronto, porque las elecciones municipales están cerca".
—¿Siente un peso encima respecto al futuro de la Unidad Social Cristiana?
—Es intenso y demandante, pero estoy muy acuerpada por un partido que existe más allá de los ciclos electorales. Hay muchas tareas que le corresponden al Comité Ejecutivo Nacional, no a mí. Mi misión principal es estar presente en la Asamblea y atenta a la realidad nacional.
”No siento que el futuro del PUSC descanse sobre mis hombros. Soy leal al partido y crecí con los principios socialcristianos, pero primero está Costa Rica. Llevo esa coherencia conmigo todos los días. A quienes les preocupa que me alíe con la izquierda, mi abuelo huyó de la Rusia comunista, sé muy bien quién soy y en qué creo. Lo que más nos debe preocupar a todos es Costa Rica, la democracia, las libertades y las garantías constitucionales”.
No siento que el futuro del PUSC descanse sobre mis hombros. Soy leal al partido y crecí con los principios socialcristianos, pero primero está Costa Rica.
Abril Gordienko
—Hubo muchas personas que migraron del PUSC al chavismo. ¿Siente que ocurrió una “limpia” y que los que quedaron son los que de verdad sienten los colores del partido?
—Esa palabra no me gusta (risas). Hubo una avanzada muy grande del chavismo hacia todos los partidos. No conozco los corazones de quienes se fueron ni de quienes se quedaron, pero creo que los que estamos aquí es porque nos une esa coherencia ideológica y porque valoramos la democracia. Esa preocupación por lo que está pasando la tenemos muy viva en el partido.
—¿Qué lectura hace de lo que pasa en la región y los vientos que llegan a Costa Rica, donde el espectro izquierda-derecha parece transformarse?
—En los últimos 10 años hemos visto una polarización brutal del electorado, con discursos extremos que no son ideológicamente puros. Ha habido una instauración del populismo, de derecha y de izquierda, que vació el centro, y eso nos ha hecho un gran daño.
”Si no hay centro, no nos podemos encontrar. Eso es lo que quieren los que nos han polarizado: que no podamos ni hablarnos entre los de un lado y los del otro. Yo soy de centro, porque ahí es donde la gente tiene un piso común para construir acuerdos. El futuro y lo que puede salvar las democracias es movernos hacia el centro y hacer concesiones, de la izquierda y de la derecha, para que no se nos rompa el tejido que sostiene la convivencia pacífica.
”Extraño eso. Siento que estamos viviendo como debe haber sido la Costa Rica de la posguerra civil. En mi familia hay muchas anécdotas de lo que se vivió y sí, claro, de esa división muy dolorosa, porque hubo muertes, hubo ataques, hubo gente que perdió el patrimonio, gente que tuvo que vivir fuera del país, como el caso de uno de mis abuelos, que se tuvo que exiliar porque fue de los perdedores de la guerra civil.
“Y todo eso dolió mucho y costó, yo creo que al menos un par de décadas restaurarlo. Pero ahora no hemos tenido una guerra civil y estamos viviendo ese mismo nivel de hostilidad, de distanciamiento, de enojo hasta de odio, diría yo, que me asusta mucho”.
—¿Cómo le gustaría que la midieran al final de su gestión?
—Mire, a mí me encanta tejer (risas). Es una de mis aficiones. Quisiera haber dejado un tejido que se sostenga: dejar algo que haya unido voluntades y haber contribuido a construir un tejido de políticas públicas favorables al país. Haber fortalecido el tejido social, con un centro más fuerte, y que el tejido democrático resista.
“Cuando uno teje, mezcla hilos de colores y texturas diferentes. Me gusta tejer redes de personas, ponerlas en comunicación y conexión. Quisiera haber dejado un tejido político, social y democrático más fuerte”.
— A nivel de proyectos, ¿cuáles serán sus principales banderas?
—Volver a lo fundamental: democracia y fortalecimiento del Poder Judicial. La justicia debe ser pronta y cumplida, con más agilidad y confianza. En términos de seguridad, que es uno de los problemas más graves, me pusieron en la Comisión de Seguridad y Narcotráfico, y hay que trabajar los proyectos para que sean técnicamente y constitucionalmente correctos.
”En salud, la Caja Costarricense de Seguro Social se ha venido deteriorando. Todo lo que se pueda hacer desde aquí para mejorarla y defenderla, cuenta conmigo. La educación me preocupa profundamente.
”El sistema público viene sufriendo un deterioro grave y acelerado, los muchachos están llegando con destrezas que no son las propias para su edad. ”El sistema electoral también me interesa para reconstruir la confianza ciudadana en la política. Y la cultura; un país que asfixia a sus creadores está asfixiando su identidad.
“Por ahí andan mis prioridades. Una fracción unipersonal no tiene tantas manos para entrarle a todo, pero aquí están los oídos y la voz para escuchar a quienes traen esas preocupaciones”.
