Hace algunas semanas, la derechita valiente proponía muy farrucamente activar el artículo 102 de la Constitución Española para que el doctor Sánchez, perito en saunas y palafrenero de Pegaso, fuera procesado ante el Tribunal Supremo por un delito de traición. La propuesta sería de inmediato desestimada por la derechita cobarde, que la calificó de «fuegos de artificio», puesto que la suma de ambas franquicias no alcanza la mayoría absoluta y, evidentemente, ninguno de los parásitos que sostienen al doctor Sánchez va a promover su procesamiento, pudiendo extraerle tantos higadillos para su pitanza. Enseñaba Gracián que «el jugar a juego descubierto no es de utilidad ni de gusto»; y Saavedra Fajardo advertía que «quien dice lo que intenta, no lo consigue,...
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