Fútbol nacional: fracaso asegurado, público garantizado
Nunca he sido aficionado del fútbol y mucho menos fanático de este negocio –digo, “deporte”–. Lo cierto es que me resulta casi risible, año tras año, la misma historia: equipos y selecciones que repiten una y otra vez sus fracasos y, sin embargo, la gente sigue llenando los estadios y apoyándolos religiosamente, sin sentir siquiera un ápice de vergüenza ajena por sus desastrosos resultados.
Julio Vindas Rodríguez, San Pablo de Heredia
Acuerdo Transpacífico
Sorprende que las negociaciones para integrar a Costa Rica al Acuerdo Transpacífico hayan culminado con un documento que doña Laura Fernández afirmó desconocer. También, varios sectores agropecuarios han solicitado conocer su texto, pero se les ha indicado que no será divulgado antes de la reunión del bloque comercial en noviembre. Esto carece de congruencia y transparencia.
Suponiendo que esta adhesión sume algo positivo para Costa Rica, se debería proyectar el saldo neto al restar una escalada de deterioro socioeconómico que surgirá de la destrucción de cadenas de valor de la actividad agropecuaria. Esta integra a decenas de miles de familias en zonas rurales que históricamente han garantizado alimentos a los costarricenses aun en medio de eventos climáticos y geopolíticos, una pandemia y las desventajas comparativas derivadas de los costos estructurales de producir en Costa Rica.
Joaquín G. Monge Rodríguez, San Carlos, Alajuela
Lamentable decisión
Me preocupa que el Hospital Clínica Bíblica haya eliminado el descuento que hacía a las personas adultas mayores. Según la información que me brindaron, ahora es necesario afiliarse al seguro MiVida, que la misma institución promueve, para acceder a descuentos.
Entiendo que una empresa privada puede definir sus políticas comerciales. Sin embargo, considero desacertado condicionar un beneficio para adultos mayores a la contratación de un seguro.
Muchas personas adultas mayores afrontan gastos frecuentes en consultas, exámenes y tratamientos, a menudo con ingresos limitados. Para ellas, un descuento puede representar un alivio importante. Tener que asumir un pago adicional para obtenerlo cambia por completo el sentido de ese beneficio.
Aunque nadie esté obligado formalmente a contratar el seguro, la condición impuesta genera una presión comercial: si desea el descuento, debe afiliarse. Como usuario, esta estrategia me produce rechazo y me lleva a considerar otras clínicas, en vez de motivarme a contratar el producto que ofrecen.
La confianza de los pacientes se construye con atención, sensibilidad y un trato que los haga sentirse valorados. Una política comercial puede aumentar las afiliaciones, pero también puede alejar a quienes durante años han confiado en la institución.
Invito al Hospital Clínica Bíblica a reconsiderar esta decisión y a restablecer el descuento para las personas adultas mayores sin condicionarlo a la adquisición de un seguro.
Jorge Enrique Miranda Garita, Santo Tomás de Santo Domingo
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