El domingo pasado los culés vivieron la primera gran alegría de la temporada tras ganar, por tercera vez consecutiva, una final al Real Madrid. Y da la sensación de que el disfrute no se ha limitado al título, sino que se ha extendido a todo lo ocurrido esta semana en el club blanco. El relato, siempre milimétricamente controlado y teledirigido desde arriba, esta vez ha rozado el esperpento. Y, por primera vez en mucho tiempo, parece habérsele ido de las manos a Florentino Pérez, el ser superior que empieza a ser señalado y también cuestionado.