Mirar por la ventana y ver cómo corre la lluvia por la calle nos trae a la cabeza dos cosas: qué me pongo y cómo me peino. Y es que aunque nuestro principal rompecabezas cuando llueve sea a nivel estilístico, obligándonos a sacar del armario nuestras botas de agua, chubasqueros, paraguas y gabardinas impermeables, lo cierto es que también nos afecta en el terreno beauty.