Como es imposible competir con este paisaje salvaje, la única opción ha sido integrarse completamente en él. Pura supervivencia estética. Delante de la
casa, el mar, inmenso e imperturbable; detrás, las montañas rocosas y alrededor una vegetación frondosa acostumbrada a resistir a pesar de la salinidad del terreno. El interior contemporáneo de esta
casa costera contrasta con el estilo colonial de la fachada.
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