La desunión de la izquierda española es el cuento de nunca acabar por más que las organizaciones que la integran intenten autoconvencerse a la vez que persuaden a la opinión pública de que se trata de un debate «agotado». Lejos queda ya el milagro extremeño, que obró el mejor resultado de su historia en la región y que, sin embargo, ha dado paso de nuevo a la convulsión, esta vez, en Aragón, próxima cita con las urnas en el calendario. Después de un periodo fratricida de aproximadamente dos años y medio que arrancó con el divorcio parlamentario de Sumar y Podemos —o, mejor dicho, de Yolanda Díaz e Irene Montero e Ione Belarra—, la candidatura de Unidas Por Extremadura obtuvo...
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