El negocio de la droga está deteriorando uno de los parajes naturales más importantes de España. Las costas del Parque Nacional de Doñana se han convertido en un cementerio de garrafas por los 'petaqueros' -personas que suministran gasolina a las narcolanchas- que las tiran al agua una vez que repostan las narcolanchas . Los activistas que limpian estos entornos recogieron el año pasado 2.000 de estos recipientes. Compiten con estos delincuentes que pagan cinco euros para recuperar cada uno de estos elementos, según informan fuentes policiales a ABC. Luchar contra el negocio del 'petaqueo' es una de los deberes pendientes de las autoridades. Las organizaciones criminales llevan desde hace años poniendo el foco en este escalafón del narcotráfico porque ya...
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