El Museo del Romanticismo reabre a medias y afronta una reforma de 2 millones
Veinte días después de que el Museo del Romanticismo se viera obligado a cerrar sus puertas al público tras detectarse desperfectos en una de sus fachadas, el centro vuelve a abrir. Lo hace de manera parcial y con el anuncio de una obra que se prevé larga: durará unos 20 meses y tendrá un presupuesto estimado en dos millones de euros. En las inspecciones realizadas por el personal técnico del Ministerio de Cultura se han identificado «deficiencias, especialmente en la fachada de la calle Beneficencia, así como en algunos espacios orientados a la misma», según informa el museo en una nota de prensa. ABC adelantó que el día 27 de enero los bomberos vallaron la zona al localizarse placas sueltas durante una revisión técnica. Los trabajos, precisa la institución, «serán compatibles con la reapertura parcial de las instalaciones, siempre garantizando la seguridad de personas y bienes». No hay, sin embargo, un calendario cerrado. Se habla de actuaciones de «emergencia», pero antes deberán ser aprobadas por el Consejo de Ministros «en las próximas semanas». A partir de ese trámite, el inicio de las obras se prevé en aproximadamente un mes. Mientras tanto, los técnicos del Ministerio han concluido que es seguro abrir de forma parcial y permitir la visita pública. Cultura ha actualizado el plan de autoprotección y ha reforzado las medidas de prevención de riesgos laborales para garantizar la seguridad de trabajadores y visitantes. El museo adaptará temporalmente el recorrido de la colección permanente, mantendrá abiertas las salas de exposiciones temporales y retomará su actividad cultural. También reabrirán la tienda y la cafetería, renovadas recientemente. Ocupa el antiguo palacio del marqués de Matallana y conserva una completa colección del siglo XIX español: pintura, mobiliario y artes decorativas concebidas para recrear la vida cotidiana de la alta burguesía. Entre sus piezas figuran obras de Francisco de Goya, Antonio María Esquivel, Federico de Madrazo y Leonardo Alenza, además de cerámicas históricas y la pistola con la que se suicidó Mariano José de Larra.