Rubén Vargas cayó lesionado el pasado 12 de enero en el partido de Liga ante el Celta. Saltó al campo en el segundo periodo y sólo aguantó unos pocos minutos hasta volver a sentir que la musculatura posterior de su pierna izquierda le obligaba a parar. Ojos vidriosos y camiseta en la cara. Otra con la necesidad de detener sus primeros pasos para ayudar al Sevilla en la hierba, un equipo que sigue echando de menos a uno de sus hombres más desequilibrantes y efectivos. Se han cumplido cinco semanas de aquel partido y las cifras estimadas por los servicios médicos eran de entre cinco y siete para que pudiese regresar a los entrenamientos. Canal Sur Radio ha informado que la semana que viene tiene previsto el jugador ir haciendo trabajo de campo con sus propios compañeros, para ir incorporándose a la dinámica del grupo. No con la intención de regresar de cara al derbi sevillano , sino porque ya está preparado para la siguiente fase de su recuperación. No hay fecha definitiva para que pueda jugar. Le queda aún un tiempo para ver si este tiempo de reposo y recuperación le han servido para que todo esté en orden y el entrenador pueda volver a contar con él sin más contratiempos. El extremo quedó tocado de su última lesión en el aspecto anímico y en estas semanas ha trabajado no sólo la recuperación muscular, sino también esa confianza que debe sentir para competir. Rubén Vargas es uno de los tres jugadores del Sevilla que siguen fuera del equipo por culpa de las lesiones, junto a Marcao (quien ya no volverá a jugar esta temporada) y el canterano Oso , puesto que Adnan Januzaj ya está nuevamente a las órdenes de Almeyda y con la mirada puesta en Getafe. Pequeños pasos de Vargas, al que el Sevilla espera como agua de mayo.