La historia de siempre
De vez en cuando, para redondear una advertencia, el orador de turno exclama con voz severa: «los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla». El auditorio escucha la cita, entiende que está cargada de sentido común y tiende a aplaudirla con entusiasmo. Pero no estoy seguro de que actuar así sea una buena idea. Para empezar, su enunciado original no utilizaba a los pueblos como sujeto ni pretendía comentar acontecimientos sociales o políticos. El autor, un filósofo americano de padres españoles nacido en Madrid en 1863... Читать дальше...
