Casi el 30% de los alumnos de Medicina tiene depresión, según un estudio
La depresión afecta al 27% del alumnado de Medicina, según un estudio realizado por estudiantes de este grado de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) con datos de los últimos quince años, recopilados de diferentes regiones del mundo.
El estudio, publicado en la revista científica "Medicina General y de Familia", destaca que quienes cursan esta titulación "experimentan una mayor morbilidad psicológica, consecuencia de la gran carga lectiva y la duración de estos estudios".
Cristina Albuixech, Paula Fauste, Mikel Lacalle, Maddalen Monreal y Aída Rudiez, estudiantes de 6.º curso del grado en Medicina, firman el artículo.
La investigación se centró en analizar datos de los últimos quince años, recopilados de diferentes regiones del mundo. La cifra del 27% corresponde al promedio global, aunque se observan diferencias significativas entre la menor tasa, la de los países del Pacífico Occidental, con un 18,9%, y la más elevada, que se alcanza en los de África, con un 40,9%.
Según los resultados, la incidencia es mayor durante el primer año académico, con una tendencia a disminuir en los años posteriores. No se hallaron diferencias significativas por sexo.
"La depresión entre los estudiantes de Medicina requiere especial atención, puesto que se ha visto que no repercute únicamente en el periodo académico, sino que, a largo plazo, quienes, durante el transcurso de los estudios, padecen sintomatología depresiva tienen mayor riesgo de brindar una asistencia médica más deficiente a los pacientes", escribe el equipo investigador en el artículo.
También ponen de manifiesto la necesidad de realizar investigaciones más profundas que analicen los factores individuales, biológicos, genéticos y sociales que influyen en estas cifras.
Un metaanálisis, como el realizado en este estudio, es una técnica científica que combina datos de múltiples estudios independientes para alcanzar conclusiones más sólidas y generalizables. En este caso, el equipo investigador siguió las directrices Prisma, el estándar internacional para mejorar la calidad de las revisiones sistemáticas y metaanálisis.