Un hombre se suicida tras matar a sus hijos en el incendio de su vivienda
La Policía Nacional investiga la muerte de dos niños en un incendio y el posterior arrollamiento del padre de los pequeños en las vías de metro de Getafe. Aunque todas las hipótesis estaban abiertas, los investigadores creen que sí hay relación entre los dos sucesos y que la muerte de los pequeños habría sido intencionada.
Todo comenzó a eso de las 20:15 horas de la tarde cuando un vecino llamó al teléfono de Emergencias de la Comunidad de Madrid 112 alertando de la gran cantidad de humo que salía de la vivienda de al lado: un piso bajo de la plaza Benjamín Palencia de Getafe. Varias dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid acudieron al aviso, que en un principio entró como un incendio más. Los funcionarios lograron entrar en la vivienda gracias a que la propia madre de los pequeños, Raquel, proporcionó las llaves a los profesionales. La madre llegó justo cuando iban a tirar la puerta y fue quien advirtió a los profesionales que su marido y sus dos hijos estaban dentro: «¡Que saquen a mis hijos, que saquen a mis hijos!», gritaba. Los Bomberos de la Comunidad de Madrid se percataron entonces de que las llamas procedían de un cuarto, mientras que el resto de la vivienda estaba afectada por el humo. En la habitación desde donde se propagaron las llamas estaban encerrados los pequeños, un niño de 13 años y una niña de 8. Ambos estaban tendidos sobre la cama de matrimonio.
Agentes de la Policía Científica de Policía Nacional trabajaban en la vivienda para determinar el origen del fuego. Si es fortuito o si por el contrario habría sido provocado, como todo parece indicar. Y es que una de las hipótesis que ayer parecía prácticamente confirmada por los investigadores es que el padre de los pequeños habría dejado encerrados a sus hijos en el cuarto o bien, por algún motivo que se desconoce, éstos no pudieron salir de la habitación incendiada. La autopsia deberá determinar, por su parte, la causa última de la muerte de los menores cuyos cuerpos se hallaron calcinados.
Alejandro, de 13 años, sufría una discapacidad que prácticamente le impedía moverse. En la Plaza Benjamín Palencia de Getafe todos conocían a la familia. Los vecinos comentaban ayer, aún aturdidos por el suceso, que nadie podía esperar un comportamiento así por parte del Padre, José Alberto, de 47 años. «Luchaba muchísimo por su hijo. Bajaba con los dos al parque. La niña era muy cariñosa con su hermano y éste estaba encantado desde que le habían comprado un “taca-taca”», afirmaban anoche frente al domicilio. Era muy común ver a los cuatro en misa los domingos: «Marina hacía este año la comunión», apuntaba ayer una vecina.
