Si ellos fueran los mismos personajes de «La buena vida», los mismos Lucía y Tristán de la primera película de David Trueba, «Casi 40» tendría la misma mirada herida y poética al tiempo huido que si no lo fueran. Son (o no son) Lucía y Tristán y llevan los pagarés de esa fuga en los rostros de sus mismos protagonistas, Lucía Jiménez y Fernando Ramallo. Y el (pagaré) de David Trueba se refleja en el (rostro) de ellos, y en el cuidadoso, brillante, hermoso y potente texto que la interpretación de ambos (los tres... Читать дальше...