«Ve y repara mi casa, que, como ves, está en ruinas». Fueron las palabras que, de acuerdo con la tradición cristiana, ayudaron a consumar la conversión del san Francisco de Asís tras escucharlas tres veces provenientes de un crucifijo en la iglesia de San Damián durante una visión mística de Jesucristo. Desde entonces, el joven italiano modificó sus hábitos, se despojó de sus riquezas y consagró su vida a Dios hasta convertirse en una de las piedras miliares de la religión y la espiritualidad católicas. Читать дальше...